Que ha sido esta noche, cuando al ver esa película que yo no conocía de Fernando Fernán Gómez y Cantinflas sobre la obra cumbre de la literatura castellana, que he recordado lo que para mí significa la inmortal figura de aquel caballero andante.
- Que te has hinchado de llorar viendo una película de Cantinflas, dilo.
Sí, he llorado junto con la risa. La película no es totalmente fiel al libro, pero le ha tendido una emboscada a mi corazón la figura alta, el cabello cano, el aire triste y desafortunado de Don Quijote, y la simpleza e inocencia del bueno de Sancho. ¿Sabes qué, Hipocondria? Yo creo que he llorado porque todos estamos llorando por esa ley de caballería que ya en el siglo XVI le sonaba a risa a la gente. Proteger a los débiles, servir al amor, ser valiente... Imagínate, si en el siglo XVI pobres y ricos se reían de sacar esta idea más allá de las páginas de los libros, qué podemos esperar de los hombres y mujeres del siglo XXI, que ya ni en los libros promueven estos ideales.
-Yo creo que no es por eso por lo que llorabas. No llorabas por la gente.
No. Lloraba por todos los locos que quieren decir en verso cosas bonitas; lloraba pensando en los locos que he conocido que se dieron en las narices con la puerta del apestoso mundo en que vivimos; lloraba sobre el cinismo en el que yo misma me he atrincherado; lloraba por aquel loco que me enseñó la ternura y el llanto juntos, y que escanciaba de sus barbas plateadas las palabras que pintaban un mundo apartado y olvidado por todos, ridiculizado por toda la canalla... Y podría contarte de algunos locos más: uno, quiso beber del cinismo de este mundo y quedó tan trastornado de cordura o de locura que me ha clavado cien puñales de desprecio por qué sé yo, si ni yo misma lo entiendo, ni creo que él en lo que le quede de mente sana, tampoco; y otro, porque es mi estrellita de luz su sonrisa y no quiero que deje de decir que la gente es buena...
- Tranquila. Los ángeles y las ideas son inmortales.
Dice Michio Kazuo que nuestros robots androides podrían llegar a no diferenciarse en nada de nosotros. Que podrían llegar a pensar mejor -eso no lo dudo- y a mostrar emociones, ya que interactuarían con nosotros y necesitarían entender a las personas. Dice que incluso podrían llegar a ser tan parecidos a nosotros, que ¿cuál sería la diferencia? Y que quizá tuviéramos que darles más derechos que los que Isaac Asimov les daba en las sencillas leyes conocidas.
Yo no estoy de acuerdo. Un robot puede ser una imitación perfecta de una persona, pero nunca estará vivo. Puede pensar, pero no puede adquirir una conciencia del "yo", creo. Y es porque pienso que existe el alma.
- Oh, qué bonito.
Sí, Hipocondria. Creo que existe algo más que la carne y la sangre, y no sé si se esconderá en nuestro cerebro o no, pero dudo que los seres humanos consigan aún descifrar cómo está tejido nuestro ser, cómo se forma en el vientre de la madre, más allá de un simple cuerpo. Pienso que eso es un milagro, y que la ciencia de nuestro tiempo es muy optimista, naif, y prepotente, al creer que porque sabe cómo funcionan las cosas en nuestro cuerpo, ya puede crear vida.
- Entonces, ¿crees que el alma no la puede dar el ser humano? ¿Que viene de otra fuente más alta?
Si alguna vez podemos dar alma, será cuando reconozcamos que existe, y que es algo que no habíamos estudiado nunca, o que habíamos intentado olvidar.
Aparece Hipocondria en un escenario vacío. Mira a un lado. Mira a otro. No ve a nadie. Se rasca la cabeza. Llama:
- ¡EEEEEHHH! ¡QUE SE PIERDE TU CONCIENCIA! ¡QUE SE PIERDE!
¡Ya voy, ya voy! ¡Que ya estoy aquí! ¿Pero se puede saber qué haces pegando gritos a estas horas de la noche?
- Para las urgencias no es de noche ni de día. Hace tiempo que no escribes ni una mierdosa línea inteligente. ¿Se puede saber qué haces tú ahí... mirando estupideces en Internet? ¿No ves que te estás volviendo tontaca? ¿No has notado que se te traba la lengua? ¿Que pierdes las llaves y el móvil con más frecuencia que antes? ¿Y las gafas?
¡Pero si ya no llevo gafas!
- ¿Lo ves? Ya ni nos acordábamos de las gafas.
Hipocondria, déjame explicarte, mujer.
- ¡Eso, explícate, explícate!... Porque si no la vamos a tener, ¿eh? - dice poniéndose nerviosa y como para romper a llorar- ¡La vamos a tener!...
Tranquila, mujer, tranquila.
- Bueno, pues explícame ahora mismo qué haces todo el tiempo por ahí sin hacerme caso...
Es muy sencillo. Yo he estado hasta antesdeayer, como quien dice, trabajando de sol a sol, aguantando de pie de puro milagro. Y hete aquí que me hallo de pronto de vacaciones, con tiempo para pensar, pero habiendo perdido durante casi nueve meses esta facultad.
- ¿Pero el tuyo no es un trabajo intelectual?- se seca las lágrimas y se sienta- ¡Qué cosas!
He vuelto del torbellino de la vida a esta orilla tranquila y remota que he añorado de vez en cuando -con demasiada frecuencia- en el trasiego del mundo de allá afuera.
Tú me conoces. Ojalá pudiera hacerle saber a él exactamente cómo soy. Así, como tú lo sabes. Ojalá pudiera enseñarle todo lo más bonito y lo más feo de lo que llevo dentro. Entonces, la repugnancia, el asco, el amor y la ternura, la compasión y quizá la simpatía se encenderían en lo más hondo su pecho.
Tú sabes que yo vivo soñando. Tú sabes que yo he vivido escribiendo, hablando contigo, conmigo, con la soledad... Pero... ¿cómo puede amar alguien solitario? De pronto ese ser que esperabas está ahí, y se mete en tu círculo contigo, y entonces la soledad desaparece. Y en ese momento te das cuenta de que no puedes tener las dos cosas a la vez.
- Elige: la soledad para soñar o los labios para besar...
No puedo, Hipocondria. Tú sabes que él es el príncipe subido en el Toyota blanco, y que cuando llegó, hace casi un año, era como si las puertas del cielo se hubiesen abierto y Dios mandara un ángel aquí abajo a la Tierra. En aquel instante, los personajes saltaron del papel hacia afuera, salieron de las historias de infancia para pisar el suelo, y los poemas supieron para qué habían sido compuestos.
- ¿Escribes para ti o para él en este momento?
Ya no lo sé. Ya no puedo escribir para mí misma. Había un placer egoísta, un reino inmenso y desierto solo para ti y para mí, Hipocondria... Pero ahora el reino tiene un rey.
- Estás siendo deshonesta. Escribe como solías hacerlo. Echas de menos la isla desierta.
Si él leyera esto y lo entendiera, me sentiría aliviada. Yo no quiero serle infiel con la soledad; es que siempre he respirado silencio y soledad. Y me ahogo cuando paso demasiado tiempo conteniendo la respiración en las muchedumbres. Y me ahogo cuando paso demasiado tiempo haciendo cosas y no soñando.
Me gustaría, sí, como tú dices, Hipocondria, ser totalmente auténtica y cínica de nuevo, y reirme del mundo asqueroso que me ensucia la suela del zapato. Pero ahora hay una coquetería que hace que me pare en seco y piense antes: "¿Pero qué va a pensar él?" Y también me pasa lo mismo con el peinado y el vestido. Me preocupa constantemente no ser guapa por dentro y por fuera.
- Entonces, no solo no puedes pensar, sino que cuando piensas no puedes pensar lo que egoístamente pensarías. Pobre. Qué jaula tan estrecha...
¡No! No quiero que digas eso. Mi amor no es una jaula. Tengo miedo, eso es todo... Pero los barrotes son imaginarios.
- Ya veo... No quieres que él sepa que eres huraña y esquiva, no quieres que se dé cuenta de que eres solitaria y silenciosa, pensativa, perezosa, soñadora, triste. Loca, testaruda, añorante del pasado y anhelante del futuro que no existe... Extraña, pero que no te importa serlo porque para ti los raros son los otros. ¿Pretendes maquillar tus ojeras y pintarte una sonrisa como si fueras una de esas niñas alegres y despreocupadas? Vas a decir cuatro tonterías mientras ríes, haciendo como que no te molesta la frivolidad del mundo... Hasta que él no sepa realmente quién eres y tú no sepas realmente quién es él, ninguno de los dos respirará tranquilo.
Lo sé. Y por eso no lo he ocultado nunca. Solo he intentado ser mejor. Y ahora, mostrando mi debilidad, trato de ser mejor todavía.
- Vaya churro de entrada nos ha salido - Hipocondria suspira y menea la cabeza, mientras se va arrastrando las zapatillas.- Pero si no nos va a leer, si está comiendo canapés...
No es que me encante Kuroshitsuji, sólo me gusta mucho el dibujo y me gustan Ciel y Elizabeth. Pero esa canción de Becca del ending me encantaba. I´m alive, estoy aquí aunque hace tantos años que no escribo.
Hipocondria está conmigo, ha vuelto. Al fin y al cabo es mi compañera más fiel, la única que no se ha olvidado de quién soy y qué cosas me gustan, aun cuando yo misma he intentado traicionarme. Me consuela saber que ella, agazapada en mi subconsciente, se acordará de quién soy, de quién solía ser, por mucho que la vida me cambie.
Sólo quería pasar por aquí y decir hola. Sé que este blog no lo lee nadie, y quizá por eso me siento más libre para escribir. Cuando la lógica, la fe, la esperanza sea del color que sea, nos faltan, escribir puede ser una buena terapia.
Por si alguien lo lee, que nadie se alarme. Estoy viva, I´m alive. No me pasa nada, me quejo de vicio. Tengo trabajo de momento, en un país de parados, y excepto mi relación con Hipocondria y cuatro cosas, mi salud es buena. Sólo me siento inmensamente sola y derrotada. No he tenido fuerza para cambiar las cosas que no me gustan, aunque lo he intentado un poco, pero no ha dado resultado.
Volví a este blog porque me acordé de aquellos posts que escribí sobre "Cómo triunfar en la vida, según el anime". Y es que he vuelto a ver "La melancolía de Haruhi Suzumiya", que me encanta. SPOILERS a partir de aquí: Aunque Haruhi es desagradable - y estoy de acuerdo con una amiga que odia a este personaje por eso, por su inmenso egoísmo -, no pude más que amarla y sentirme identificada con ella desde que supe lo que le pasaba. Yo también siento que nada tiene sentido, que nada tiene color. Yo también querría ir a buscar cosas sorprendentes, y lo más sorprendente de todo: Kyon. Pero en este anime del mundo, Dios sabrá, como autor (recordemos a los autores barrocos como Calderón) qué papel tengo. Alguien debe de saber para qué estoy aquí. Me pregunto si sólo soy un personaje secundario, de esos de apoyo, cuya desgracia grande o pequeña, o cuya vida insignificante sólo sirve para hacer de fondo a los protagonistas. En ese caso, tendría que dar gracias al Autor por haberme dado un papel, por tener la oportunidad de participar en la obra. No sirve de nada llorar ni patalear, porque incluso cuando lloro o pataleo, sólo puedo hacerlo con las lágrimas que él me da.
Quizá no me he esforzado lo suficiente. Haruhi buscó mucho, se unió a muchos clubes, mantuvo una fe inquebrantable durante años y confió en ella misma hasta llegar a su destino. Puedo seguir esforzándome con las líneas que el Autor me ha dado en el mundo. Quizá se compadezca de mí y me convierta en una pequeña diosa, como Haruhi, a la que la autora de su novela dio el estatus de divinidad con capacidad para crear o destruir el mundo a su antojo. Paulo Coelho dice en una de esas frasecitas maravillosas y ñoñas con las que nos compra deliciosamente a los del gran público: "Cuando tienes un deseo, el universo entero conspira para que se cumpla". Quizá si mi deseo es muy muy grande, altero el espacio-tiempo, como Haruhi.
Una de las cosas que más me gusta de "La melancolía de Haruhi Suzumiya" es ese capítulo en que se crea un espacio cerrado dentro de un sueño donde Kyon está atrapado con Haruhi. Ella no quiere despertar, no quiere volver al mundo real. ¿Sabes por qué me gusta tanto ese capítulo, Hipocondria?
- ¿Por qué?
Porque además de ser muy bonito, como idea, lo de encontrarte de noche en un sueño con la persona que más te gusta, entiendo perfectamente el sentimiento de Haruhi. FIN DEL SPOILER. Una vez, ¿no te lo he contado?, conocí al chico que me gusta en un sueño.
- ¿Hablas en serio?
Hablo en serio. Es la única vez en mi vida que he sentido eso del "flechazo".
-¿Cómo fue?
Lo conocí en una fiesta, aunque ni él ni yo éramos invitados. Él era el hijo del dueño de la casa. Yo iba a hacer un recado, y él era el único que estaba allí en aquel momento para atenderme. Recuerdo que el patio era grande, blanco y resplandeciente, con columnas. Estaba todo lleno de mesas llenas de comensales alegres que hablaban y reían, a la luz de las velas y las lámparas. Y él llegó y se puso delante de mí, y me preguntó, y yo le di el aviso que traía para su padre. Pero eso no es lo importante. Lo importante es lo que realmente pasó. Que al vernos, fue como si nos reconociéramos. No sé decirte qué sensación me envolvió, jamás me he sentido así de bien, no quería irme de allí. Nos sostuvimos la mirada todo el tiempo que hablamos, y no queríamos irnos. Sé que era mutuo. Me enamoré, nos enamoramos, instantáneamente. Fue como si el corazón se llenara de un sentimiento de felicidad que hubiera llegado para quedarse, como si una voz interior dijera: "oh, así que esto era lo que estaba buscando". Era tan genial que nos estábamos viendo, y ni siquiera nos lo creíamos. Lo sé porque yo veía en él la misma cara que yo debía de tener, de una mezcla de felicidad absoluta y de estupefación, incredulidad.
- ¿No te estás inventando esto? - dice Hipocondria comiendo palomitas con la cabeza llena de rulos.
No, Hipocondria, no podría inventarme algo así.
- ¿Cómo era él?
Pues... era un chico normal. Era más alto que yo, joven como yo, de una complexión normal para un chico de su edad, sano y fuerte, como puedes ver a muchos por la calle. Vestía como cualquier hombre, con un pantalón largo y un polo, rojo, creo recordar. Tenía el pelo castaño, o castaño oscuro, y la piel blanca. No me acuerdo del color de los ojos. Sé que era muy guapo, el hombre más guapo que he visto nunca. Nunca me he sentido tan bien al lado de alguien. Era como un hechizo. Era pura atracción. Cada cosa que veía me parecía perfecta, y al lado tenía otra de mayor perfección. Su voz, su presencia... Y sin embargo, era un chico tan normal...
- No entiendo. Dices que era perfecto y era normal. ¿Cómo eran sus rasgos, su cara?
Pues aquí viene lo bueno. No lo recuerdo con claridad. No sé qué cara tenía. No podría dibujarlo, ni decir si tenía la nariz así o asá, ni el color de sus ojos, o la forma de su boca o de sus cejas. Sólo sé que lo encontré y nos enamoramos en un sueño. Y entonces, justo entonces, cuando no quería despertar, oí que mi madre me llamaba para que me levantara porque el despertador había sonado. Recuerdo que estuve un tiempo, no sé si fueron cinco minutos o si fue media hora, pensando que no podía ser, intentando comprender que me había despertado, pensando que quería volver al sueño, que no podía ser mentira ahora que había encontrado al chico de mis sueños.
- Literalmente, ja, ja... - dice Hipocondria limándose las uñas. - Me imagino el chasco.
SPOILER. Por eso me gusta tanto ese capítulo de "Haruhi Suzumiya no Yuutsu". Ella, pobrecilla, sólo quiere vivir en ese sueño. Y por eso me gusta tanto esa canción, "God knows", en que dice: "en un sueño [...] tú estabas allí, yo estaba allí, y todo el mundo había desaparecido..." FIN DEL SPOILER.
- Qué interesante. Cuéntame más cosas de esas. Con ellas puedo hacerte llorar luego. Por cierto, ¿crees que puede ser el mismo chico que viste en tu cuarto?
¿Cómo sabes tú eso?
- Yo lo sé todo, amiga. Las amigas se cuentan todo, todo. Y yo soy la amiga más cercana que tienes, corazón.
Sí. Ves en mi subconsciente para castigarme luego con las cosas que quise y no hice, las que concebí tan secretamente que ni yo me di cuenta. Ahora que lo pienso... sí, he pensado muchas veces que el chico de mi sueño y el que vi en mi cuarto son la misma persona. Y las dos veces, aunque estaba directamente mirándole a la cara, no pude recordar luego sus rasgos, pero... tú sí...
- ¿Yo?
Tú. Tú debes de recordarlo, sin lugar a dudas. Porque tú lo viste como yo, pero, aunque yo olvido por designios del cielo o de la razón, tú no olvidas, Hipocondria. Tú eres capaz de traer de los abismos del recuerdo de la infancia los miedos más recónditos. También debes de recordar los placeres más sublimes, los momentos de felicidad más radiantes. Así que tú sabes cómo es su rostro, cómo suena su voz... Tú sabes quién es él.
- No lo sé. Es posible...
Entonces no nos rindamos. Si alguna vez me lo cruzo, tú lo reconocerás al instante. Y por eso cuando quedo con algún chico me invade ese sentimiento de rechazo. Ahora todo encaja. Ahora me siento mejor. Es muy fácil. Si es él, sentiré la señal. Si no, es que no es él.
- ¿Y si no nos lo encontramos nunca? Sabes que eso es lo más probable. Que sólo sea un fantasma que creé para ti.
No digas eso. Hay que creer. Creer o morir.
- Sabes que estás como una cabra, y menos mal, porque el saberlo es lo único que te salva de no ir al loquero, cariño. Sabes perfectamente que la mayoría de la gente nace y muere sin encontrar jamás al chico o la chica de su sueño. Sabes que si lo encuentran, dura un segundo, y que termina siempre mal. Sabes que el amor no existe más que en animes, cuentos y milongas. Sabes que lo más racional es buscarte compañía aunque no estés enamorada, que es lo que hace la gente cuerda, y luego ir viviendo, y caminante no hay camino, se hace camino al andar. Sabes que tendrás que conformarte, o conformarte o reventar, y calmar tus deseos como puedas, que es lo que hace la gente en todas partes desde que el mundo es mundo. No te preocupes, yo estoy aquí para ti, siempre estaré para ti.
Di lo que quieras. Sé que me aconsejas bien porque en el fondo me quieres. Pero tú no eres la Autora de este argumento, así que ¿quién eres tú, quiénes somos nosotras para decir que no puede suceder esto o aquello? Puede suceder todo, y pensar negativamente sólo es falsear la realidad. En uno de los mundos posibles que contempla el libro de Tsui´ Pen, como se cuenta en El jardín de senderos que se bifurcan, yo voy a conseguir lo que quiero y voy a encontrar al chico de mi sueño. Él debe de estar buscándome.
- Pero ¿quién te va a buscar a ti, prenda mía? Anda, vete, vete a ver anime y déjame dormir tranquila. Toma, escucha I´m alive, a ver si se te pasa.
Para explicar lo que me parece la política -sin distinguir épocas ni países-, tengo que contaros lo que se le ocurrió a Jan, el dibujante de cómic, en su historieta de Superlópez "La Guerra de Lady Araña". Muy acertadamente, se inventó una guerra donde los Unus lanzaban a su gente contra la de los Utrus. Por primera vez me pareció que dos partidos políticos tenían un nombre adecuado a lo que eran realmente, y no esas mentiras rimbombantes que todos tienen de nombre. El día que un líder salga bajo el titulillo "Aplastaros cual gusanos y Mearme encima", es posible que yo le coja más confianza que a ningún otro. Por si Jan no había plasmado suficientemente bien lo que me parece la política, afuera de este bipartidismo colocó a los minoritarios, y su nombre era perfecto: los Demás.
Los que me conocéis ya lo habréis sospechado, pero por si no, tengo que decir que soy un bichejo insociable. Si no fuera tan inútil, me imaginaría perfectamente viviendo en una montaña como esos eremitas de antes... Soy lo que se dice un misántropo. No digo una misántropa porque no me suena bien.
Me pregunto por qué (y es una pregunta estúpida) no podría aparecer de una vez alguien justo y bueno que quisera hacer política para hacer "felices" -por lo menos, no machacados- a los pueblos. La respuesta es que tales personas no sobreviven en este mundo. A tales personas se les cuela la gente en el super, sus amigos le levantan la novia y sus colegas de trabajo les hacen mobbing. Si llegan sólo un poquito arriba en política lo mejor que pueden encontrar es una bala en la cabeza. Porque los seres humanos somos asquerosos. Por eso sólo lobos carniceros llegan arriba. ¿Has intentado alguna vez ser muy bueno con tus vecinos? Siempre llega el día en que la del 5º te trata como a su sirvienta. Por eso los lobos siempre ganan, y lo malo triunfa sobre lo bueno.
¿Por qué no podría aparecer un cordero con piel de lobo? Lo suficientemente fuerte para defenderse de los otros lobos, pero con un corazón puro, lleno de verdad, que no desee nada ajeno, que se crea de verdad las cosas bonitas que dice. Pero si tal persona existiera, los de su alrededor no serían tan buenos como él, y lo quitarían de enmedio pronto si no se convertía al "lado oscuro". Por fuerte que sea una persona, sola no podría hacer nada.
Mi intención no es deprimir a nadie (pa eso ya estoy yo), pero sólo quería decir lo que pienso, y que nadie se engañe: unos y otros, todos son la misma mentira, y los que no, sólo son las demás que todavía no se habían contado.
Hace mucho tiempo, te conocí. Tanto tiempo, que me arrastró a un lugar desconocido donde no estabas tú. He tardado en darme cuenta de que desde entonces no vivo. Creía que había sobrevivido y es cierto que respiro, pero... ¿y qué?
Sin darme cuenta busco las sombras que se te parecen. En el cine, en la calle, entre mis conocidos... Palabras, historias, personas... pequeños chispazos de luz que me quieren recordar algo, pero no me acuerdo. Eso no era.
Desde aquel día vivo mi vida de una manera mezquina y miserable. No importa lo que invente, lo que sueñe o lo que diga. Nada es real. He pensado de forma positiva: "vamos, seguro que encuentras a la persona correcta, que te haga sentir aquello otra vez". Pero, ¿qué puede hacer el mundo entero con sus posibilidades y probabilidades? Yo sé con total seguridad lo que sentí estando contigo.
Esa es la razón por la cual no creo en nada. Ya no lloro ni río. Honestamente, me importa un comino el mundo, incluso cuando yo digo que no y me quiero hacer la noble. Antes de empezar contra la idiotez del orbe, ya me canso... Nada tiene sentido, no entiendo, no oigo nada. Leo la palabra "eternidad" y recuerdo haberla entendido. Escucho la palabra "felicidad" y recuerdo haberla visto. Los años han pasado y corren, corren... Cada vez estás más lejos. Y todo el mundo no es nada más que un eco gris y difuso de sí mismo. Los sabios me hablan de ciencia, las noticias sustituyen las sonrisas, el despertador ordena que sea de día o de noche, las facturas me asedian, un conocido me llama para tomar algo... Pero todo es mentira.
Me pregunto qué debo hacer. ¿Acostumbrarme a esta burda imitación de vida? Hoy me ha venido a la cabeza la aterradora idea de que para mí, eras tú. Que Dios me asignó mi dosis de sublime amor y que eras tú el encargado de dármela, y me la diste toda entera en una sola toma que por poco me mata -pero hubiera sido felizmente-. ¿Eras tú y ya no hay nada, nada más? ¿Eso es?
- Oh Dios mío, qué cosa más bonita... Como que me llamo Hipocondria, te digo que nunca me han escrito nada tan hermoso. Sí quiero. Pero, ¿no crees que es un pelín exagerada? ¿Es para mí? Hay cosas que no entiendo.
Nada de eso, Hipocondria, amiga, claro que es para ti.
-¿Estás segura?
Sí. ¿Acaso hay o ha habido algún hombre en mi vida? Más cercana a mí que tú no ha habido nadie.
- Verdad verdadera. Quién te va a querer como yo. Pero si quieres que te haga sentir de nuevo aquello, sólo tienes que pedirlo, nena. ¿Prefieres que te deje sin respiración o que un sudor frío recorra tu cuerpo?
Prefiero el sudor frío. Lo de la respiración era demasiado "hardcore".
- Dicho y hecho. Prepárate, esta noche serás mía.
Uy, Hipocondria, lo pones de una manera... Que yo soy hetero...
- Pero yo no soy nada concreto, sólo me has dado género femenino para poder hablar de mí, baby. No haber empezado con esa carta de amor. Luego si me enamoro, la culpa será tuya.
Es que estaba inspirada. Vi otro anime que me moló.
- ¿Te moló mucho?
Sí, al menos parte de él. Todos los animes últimamente tienen cosas sucias, es muy difícil encontrar uno limpio y bonito. Pero a mí me basta con que parte de él sea limpio y bonito. Y este tenía una parte que me pareció sencillamente bella.
- Había amor, ¿verdad? Si no tú no te dignas a mirarlo.
Sí... Pero es muy curioso, aunque es el anime donde más se veía el amor de todos los que he visto, cuando miré por curiosidad las opiniones de la gente, la mayoría decía que la historia era mala e insulsa y que no le habían sacado partido al anime.
-¿Y no era así?
La mayoría de los animes tiene una historia mala, Hipocondria. Hasta las más "cool" sólo están hilvanadas para el show. Pero si hay peleas, sangre, tetas grandes, espadas gigantes, superpoderes y explosiones por doquier, la gente ya dice que es un anime espectacular, y que es "bueno". El problema es que en este anime los superpoderes eran secundarios, lo más encantador de la chica era su honestidad e inocencia, y lo más atractivo de cada capítulo eran ni más ni menos los sentimientos. Y no esos culebrones insoportables de tipas casquivanas que no saben dónde o con quién van a perder las bragas porque se enamoran de todos, ni esos reyes del harén que van de caballeros pero es sólo para ver cuál cae antes, no. Lo que a mí me ha gustado es que era una historia de dos personajes que se estaban buscando mutuamente, y que no les valía nadie más. Por eso hay gente que dice que es un anime aburrido para lo que podría dar de sí la historia. Vamos, si no hay guantazos, muerte y folleteo, ¿a quién le interesa? -es lo que dicen ellos seguramente-. Yo admito que la historia no está del todo bien desarrollada, pero es lo más sensible, lo más deslumbrante que he visto nunca en un anime. Vamos, que para mí hasta son perdonables esos personajes indignos -que en los comentarios, son los favoritos de la gente, curioso- que rodean a los protagonistas. Seguramente si Kagerou y Zange y la vieja de las gafas hubieran dado rienda suelta a su depravación durante una noche de un capítulo entero, a la gente le parecería la leche. No se han dado cuenta de que son monigotes -algunos más repulsivos que otros- para resaltar la "belleza de los héroes". No se les ha pasado por la cabeza que el amor era el protagonista, y que no es que las rivalidades ancestrales y las desviaciones perversas no estuvieran bien contadas, sino que nadie quería verlas desde el principio.
-¿Por qué te apasionas tanto al rebatir las críticas?
Yo sé que no es más bueno -ni peor, para nada- que otros animes, pero me ha dejado tan triste comprobar otra vez que la mayoría de la gente no ve las cosas que yo veo, y viceversa. Me pone de mal humor.
-Oh dear... Dejemos algo de música y fan-art. Abstenerse personas a las que no les guste el tecno. Oye, por cierto, ¿por qué siempre hablas de lo mismo?...
Hipocondria, amor, el mundo es un lugar la mar de extraño...
-¿Qué te ha pasado esta vez? Jijiji.
¿Te ha ocurrido alguna vez eso de recoger tus pedazos, llenarte de ánimos y tomar impulso para mejorar y de repente ver a alguien pasando por tu lado superando incluso tus mejores sueños?
-Hmmm... una vez al de la consulta de al lado le recetaron Trankimazin level 99, ¿te acuerdas? Y tú ya ni siquiera te tomabas ni la pasti aquella tan pequeña que nos mandaron...
Calla, calla, no recuerdes esos tiempos ominosos... Yo me refiero a lo que me pasó la otra mañana.
-Ah sí, la otra mañana.
Lucía el sol. Yo había estado mala de la garganta, con el pie fastidiado y una extraña alergia minando mi piel.
- Qué gran combo.
...Además de problemas de dinero y ralladas mentales de todas clases y colores, de modo que había pasado muchos días sin ganas de arreglarme lo más mínimo, pero aquella mañana la primavera sonreía y yo me sentí con fuerzas de salir a la calle. No importaban mis gafotas, mis ronchas en retirada, mi chándal de andar por casa... porque aquella mañana estaba de nuevo en pie, porque sentía que no importaba perder sino no darse por vencido... Un día así te dices a ti mismo "ja, si creías que habías acabado conmigo, mundo, aún tengo que dar mucha guerra". Pensé que mi asquerosa piel se arreglaría, que mi cara de zombie enfermita se iba a ir pronto, que empezando desde el día siguiente iba a intentar peinarme mona de nuevo y a ponerme las lentillas...
-Y entonces pasó ella.
Ella. Oh, ella... No he visto nunca en abril una piel más dorada. No he visto nunca jamás un pelo rubio platino tan brillante que el sol parecía estar todo en él -ni en una sueca-, ni un escalado tan liso y perfecto que el viento en lugar de despeinarlo resbalaba por él como una caricia (¡tenía que ser magia!). ¿Su edad? No lo sé, pero como mucho 15 años. Una cintura perfecta, una figura altiva, una perfecta combinación de los colores pastel que colgó antesdeayer el Bershka en sus perchas. Sí, esos sacos horteras que a nadie le quedan bien, excepto a ella, que los lleva como si fueran la cosa más cool y más elegante del mundo. No pude ver bien su cara pero intuí que era muy bella. Y aunque no llevaba perfume, la calle se quedó impregnada de su esencia. Los chavales miraban. Yo tampoco pude apartar mis ojos de su melena rubia. Yo estaba... alucinando...
-Cualquiera diría que te enamoraste. Vamos, vamos, su pelo era de bote, lo sabes, ella era una chica gitana que seguramente tendría el pelo más oscuro que el tuyo. Sus cejas estaban bien depiladas, su maquillaje...
Calla, Hipocondria, no sigas. Fue peor que eso. Ella me aplastó y yo sentí su pie sobre mi cabeza. Yo sentí que era un coche cuatrolatas cascado y que ella, un deslumbrante Ferrari pasó rugiendo, casi irreal y fantástico, y me adelantó sin piedad a toda velocidad por mi izquierda.
-Pobrecita.
¿Qué podemos hacer los mediocres cuando gente así existe?
(Se descorre un telón de lentejuelas rojo rubí y aparece un decorado nocturno con el paisaje de Benalmádena pueblo de fondo. Aparece Hipocondria con una bata de gospel).
-¡Oh sí, sister, he llegado!... He llegado a tu corazón una noche más para hacerte sentir, para hacerte temblar, para hacerte suspirar... ¡Oh sí hermana! ¿Puedes sentirlo? Todos pueden sentirlo. Sólo hace falta que se dejen guiar, que se dejen llevar.... dulcemente...
Hipocondria....
-¿Sí? ¡Oh, he oído algo! Es tu corazón, tu corazón, hermana, que se acelera con taquicardia ante la llamada... La llamada de mi amor...
(Aparece Lilmargi llevando el vestido color vainilla que lleva la rubita del videoclip de Girls Generation, "Twinkle", y unos preciosos tacones de purpurina plateada, luciendo tipín y con el mismo peinado de la cantante. Se sienta en un taburete art-déco).
- ..............................¿Qué coño haces?
Soy la estrella de tu show, ¿no? Tenía muchísimas ganas de sentirme tan monísima como esas koreanas. ¿Verdad que soy la versión mona de la estatua de la Libertad?
- Tú estás fatal, ¿eh?
No seas así, Hipocondria. Me he puesto guapa porque sabía que querías verme. Esta noche, hablemos de lo que tú quieras. Al fin y al cabo somos amigas.
-Es cierto, es cierto. Pues... en esta noche tan especial, hablemos de amor. Te fue fatal en San Valentín, ¿verdad? je je...
(Pues no, me fue mejor que nunca). Oh, el amor... Esa cosa que se inventaron los poetas y que tantos males ha traído a la Humanidad... Oh, el amor... Lo hemos sentido, pero no lo hemos sentido. ¿Qué hay más bonito que una buena amistad, Hipocondria? Pero nos empeñamos en ver visiones y cada día millones de canciones, millones de versos, ahora mismo, mientras hablamos, tejen la mentira. Que no es mentira totalmente pero... sí un poco. Y ese poco nos tiene confundidos.
- ¿Qué es el amor?
El amor es miedo.
-Qué bella definición, se me van a saltar las lágrimas....
Sí, Hipocondria, el amor es miedo. Nace del miedo a estar solo, a que nadie te comprenda. Creemos que es una cosa maravillosa, una historia muy bonita entre dos partes que juntas se vuelven algo perfecto, y que todo es deleite y alegría. Esa es la mentira que como poeta, todo ser humano más o menos sueña.
- ¿Cómo has aprendido todo esto del amor? (pregunta con voz de Jesús Quintero)
Pues es que anoche vi una serie, que me recordó bastante a Chobits, ¿recuerdas? La protagonista de "Zettai Kareshi" podía tener un robot programado para ser el novio perfecto, que podía protegerla, decirle cosas amables, apoyarla siempre y acompañarla hasta el fin del mundo. Pero no le hacía caso, porque era un robot. Y no se sentía feliz, porque sólo era un robot. Entonces me di cuenta de algo muy perturbador para mi mente escéptica, que es que es posible que en realidad los seres humanos sí que miramos el corazón. Porque aquel robot lo tenía todo, pero sólo con saber que no sentía, ya nada de eso parecía importar. ¿Es posible que nosotros, seres humanos, sólo aspiramos a encontrar el corazón de otro humano? Y debe de ser porque tenemos miedo de estar solos. Hemos escrito montañas de libros con ñoños encuentros de enamorados, hemos compuesto chorrocientas canciones, chiquicientas mil películas, y puede que algún día construyan de verdad el amante robot. ¿Y todo para qué? Para intentar encontrarnos el propio corazón que tenemos metido dentro del pecho.
¿Cuál es el regalo más bonito que os han hecho por San Valentín?
No es que yo haya recibido muchos regalos de San Valentín, sólo un par de veces. Pero la verdad, aquella vez fue la vez. Quiero decir, cualquier amigo puede hacerte un regalo, alguien que te aprecia puede darte un regalo el día de San Valentín para tener un bonito detalle contigo y hacerte saber que le importas. Pero es diferente cuando el regalo te deja sin habla.
No fue nada caro; sólo era una postal. Una de esas que se hacen en serie y cuyo mensaje azucarado nadie se tomaría en serio. Claro que, estaba bien elegida para mí en aquel momento. En ella, salía un dibujito chibi de Link, el héroe del Zelda, con un corazón incompleto -si habéis jugado lo entendéis- y un simple mensaje: "Tú eres la pieza que me falta".
A lo largo de mi vida me han regalado muchas cosas. Pero aquella fue la que más ilusión me hizo. ¿Por qué? Oh, porque me gustaba (pensad el significado de este verbo en la forma que queráis) la persona de la que venía. Fue totalmente inesperado y enseguida me apresuré a pensar: "No te equivoques, sólo es el regalo de un amigo"... Pero qué duda cabe de que me hubiera gustado ser una yo diferente y que aquel regalo no fuese un regalo de amigo. Sí, yo puedo negarlo y en ese instante pude hacerme la loca otra vez y esconderme detrás de infinitas puertas de miedo y cobardía; puedo, con la lógica en la mano y el corazón puesto en la balanza, decir que ni siquiera podemos entendernos y que nos separa todo lo que separa el blanco del negro. Puedo explicar por qué era y es imposible, igual que por qué siempre elijo hacer las cosas que no quiero hacer y rechazo hacer aquellas que sueño en lo más profundo. Puedo, y de hecho lo hago, vivir indolentemente mi vida y malgastar escandalosamente mi juventud en ser una autómata sin sentimientos. Pero no puedo negar, y no quiero hacerlo hoy, que aquel regalo hizo que mi corazón se agitara de repente.
¿Era muy descabellado pensar que aquel regalo no era un simple detallito? Por supuesto. Era una idea tan loca como querer saltar el Cañón del Colorado. Por primera vez en mi vida algo no aburrido, algo que me causaba curiosidad y más cosas, estaba ante mí. Me daba mucho miedo. Todo esto pasó en mi cabeza durante 3 segundos, o quizá por el shock fue más, antes de que pudiera responder algún agradecimiento casual y tres o cuatro palabras tontas sin importancia... Pero en realidad en aquel silencio estaba el regalo más bonito de San Valentín que me han hecho -¿y que me harán?- en mi vida. Durante unos cuantos segundos, pude experimentar aquel sentimiento.
¿Cuál es el regalo más bonito que os han hecho por San Valentín?
Sé que no tengo mucha gracia, pero sigo queriendo contaros con sarcasmo qué hay que hacer para ser un triunfador basándome en los animes que conozco. No quiero que se malinterprete, no odio a Haruhi Suzumiya, a Amu Hinamori ni a Chii, de hecho son personajes que me encantan. Pero bueno, simplemente reflexionemos sobre estas cosas.
PROBLEMA 16: Soy una estudiante de piano desastrosa y de personalidad infantil. Hace tiempo que no me baño y tengo síndrome de Diógenes, y el peste está empezando a alcanzar al vecino. ¿Acabaré en un psiquiátrico?
SOLUCIÓN: Tu vecino, que resulta ser tu amor platónico y un futuro director de orquesta prometedor, vendrá a limpiarte la casa y te lavará el pelo. Empecemos por ahí.
PROBLEMA 17: Debo de ser tan poco atractiva que me puedo vestir de tío y nadie lo nota. Me han metido en un club donde todos son tíos y ninguno se da cuenta. Yo estoy contenta con mi look andrógino. ¿Tú qué piensas?
SOLUCIÓN: ... No, lo siento. He llegado a mi límite. Yo también quisiera que un tío rubio, guapo, con buen corazón aunque sea tonto me confundiera aunque fuera con un chucho y me tratara con cordialidad. Capulla.
PROBLEMA 18: Soy la presidenta del consejo de estudiantes y me encanta repartir leña y dar caña a todos los tíos y tías de mi instituto. Por mi situación económica, por las tardes trabajo de camarera mona y tengo que bajar la cabeza ante los clientes. Si me descubren, ¿qué pasará?
SOLUCIÓN: Si yo fuera tú, me odiarían se descubriera o no, pero por ser tú, lo peor que te va a pasar es un tío rubiales, potente, ojos verdes, voz sexy y personalidad interesante.
PROBLEMA 19: Tengo un hermanito adoptado con serios traumas del pasado. No somos de los mismos padres. Ha crecido mucho... Él tiene el pelo claro y los ojos violeta. Yo lo consolaba cuando éramos niños pero ahora que ha crecido a veces actúa raro, se me acerca mucho al cuello y eso me preocupa.
SOLUCIÓN: Tías con suerte las hay en todas partes. No, me retracto: sólo en los animes.
PROBLEMA 20: Soy un vago profesional y durante años me he esforzado en no hacer absolutamente nada con mi vida. Últimamente se me remueve la conciencia y me pregunto si me arrepentiré de aquí a unos años.
SOLUCIÓN: En realidad, eres un genio de mente prodigiosa. Una belleza de fascinantes ojos que encontrarás en el club más muerto que hay, será la motivación que te falta para sacar tu talento oculto. Ella se interesa por tu habilidad.
PROBLEMA 21: Querido Dios, soy yo, me da envidia la forma en que todo les llega a esta gente de los animes, no los soporto cuando pienso en ello. Soy vaga, torpe, poco atractiva y miedosa. ¿Qué maravilloso futuro me espera?
No he pegado ojo en toda la noche, y he aprovechado las largas horas mirando la oscuridad para pensar más ejemplos de cómo cualquier problema tiene solución en los animes. No desesperes, tu situación no es lo suficientemente mala como para superar la de estos personajes. Y mira, a ellos no les va mal del todo.
Si te creías un desgraciao es porque no contabas con los trucos del destino. Como la vida misma.
PROBLEMA 8: Soy una chica inútil, torpe, de esas que tropiezan y lloriquean por todo. Soy dulce, pero la verdad es que estoy cuajada. ¿Cómo saldré adelante en la vida?
SOLUCIÓN: En realidad, eres la protagonista. Tú no lo sabes, pero tienes un talento innato para la magia y además vas a estar monísima. Sólo espera a que un carnerito de peluche entre por tu ventana. Ten cuidado que el carnerito es macho, no lo acaricies mucho, todavía.
PROBLEMA 9: Hola, soy una niña "cool" y que parece malota en el insti, por cómo me visto y actúo. Me pongo cruces en los coleteros y cinturones metálicos con el uniforme. Soy muy popular. Pongo huevos y veo pequeños seres voladores que me hablan. Pero a mí me gusta el pijo, un rubiales que trae locas a todas y que es don perfecto. ¿Crees que somos compatibles?
SOLUCIÓN: Hay un 90% de probabilidad de que sea tu chico predestinado, está clarísimo. A los chicos amables y responsables siempre les han atraído las chicas fashionistas que no saben lo que quieren ser en la vida. Da la casualidad de que él también pone huevos, así que tampoco le vas a parecer rara.
PROBLEMA 10: Tengo un pequeño problema. Soy un hombre, pero cuando me mojo con agua fría me transformo en mujer. ¿Seré aceptado?
SOLUCIÓN: No serás aceptado, serás perseguido por ambos sexos, los vuelves locos a todos: mujeres, hombres, gatos...
PROBLEMA 11: Mi problema es que soy una tía insoportable, engreída, mandona, y me aburro con todo. Estoy algo deprimida. Tengo un carácter horrible, y mis amigos me siguen porque yo los arrastro o porque me hacen la pelota. ¿Me merezco que me pase algo bueno?
SOLUCIÓN: No sólo te lo mereces, es que encima eres como una diosa. Desea todo lo que quieras, actúa como si el mundo fuera tuyo.
PROBLEMA 12: Pues yo... soy muy tímido y resulta que debería poder hacer magia como todo el mundo pero no puedo apenas... En el instituto las chicas pasan de mí completamente. Encima dicen que si me excedo intentándolo, puedo morir. Soy la última mierda allí donde esté.
SOLUCIÓN: ¡Chico afortunado! Eres el fruto de generaciones y generaciones de magos ilustres. Tú no vales para nada, pero las hijas pechugonas de las familias importantes se darán tortas por conseguir tus preciados espermatozoides.
PROBLEMA 13: O- ha- yo!--- Me he enamorado perdidamente de un asesino en serie del que sólo sé lo que dicen en las noticias y que es conocido por un seudónimo. La policía de los cinco continentes lo está buscando, pero yo sólo vivo para él. ¿Crees que lo encontraré, llegaré a verle en persona y conocerle?
SOLUCIÓN: Nada más fácil. Sólo tienes que vender tu alma como quien dice y un día te lo encontrarás andando por una calle de tu misma ciudad. Además, sólo tú y precisamente tú puedes engancharlo, compartís algo que sólo vosotros dos sabeis. Y moral aparte, su cara no es el reflejo de su alma, pues la tiene muy bonita.
PROBLEMA 14: Vivo en una tienda de campaña en un bosque con la única compañía de un retrato recuerdo de mi madre. Es una situación un poco chunga. ¿Qué me espera?
SOLUCIÓN: Te espera una casa llena de tíos buenos un tanto raros. No sólo no estorbarás en casa ajena, sino que encima eres lo que ellos necesitaban.
PROBLEMA 15: Mis padres han muerto y voy a vivir con mi abuelo al que no conozco.
SOLUCIÓN: Una maravillosa vida te espera. Un ejército de criadas guapas y complacientes se pelearán por servirte y te tratarán como a un rey, aunque no levantas un palmo del suelo.
Bueno, ya está bien por hoy. Aunque hay muuuuuchos más.
-¿No crees que estás siendo demasiado antipática ya con esto?
Sí, es posible. Llevas razón.
Mientras crecemos y perdemos el tiempo (unos más que otros), no pasa nada. Pero llegados a cierta edad y sin que nadie nos hubiera avisado, un día pensamos: "Huy, que se me pasa el arroz y no tengo ni trabajo... Warning! Warning!" Aunque hay poco que puedas hacer, porque para entonces habrá 50 millones de niños de 12 años bilingües en el mundo que se han hecho "freelancers" a través de Internet. Nunca tendrás su piel ni su precocidad.
Pero, como bien sabe mi amiga Hipocondria, justo el otro día recibí un mensaje esperanzador.
- Es que yo me preocupo por ti.
Lo sé, lo sé. Estábamos ella y yo viendo dibujitos y hablando, de ná, de cosas normales nuestras, cuando de pronto lo vi todo claro. Tanto machacarnos, y no nos habíamos dado cuenta de que somos las malditas amas del mundo. En el anime están todas las respuestas.
- ¿A qué te refieres exactamente?
En mi pueblo, el menos apto para hacer cosas en la vida es el que pierde. El que no tiene cara para protestar, el que es demasiado tímido para venderse bien, el que tiene un defecto físico o no tiene dinero, nunca saldrá de ahí. No conseguirá un buen trabajo ni podrá acercarse a la chica guapa del pueblo. Puede ser feliz, pero está claro que el éxito y el reconocimiento social le van a dar la espalda siempre. Te guste o no, creas en el Ratoncito Pérez o no, el mundo jamás querrá a las personas fracasadas. Si pueden, huyen de ello como de la lepra, porque nadie quiere ser contado entre los fracasados.
- Lo que estás diciendo es despreciable. ¿Lo sabes?
Sí, pero el mundo es despreciable.
- Bueno, ¿y qué tiene eso que ver con las respuestas? Yo de momento sólo veo problemas.
¡Pues que es la hora de borrar todo eso! En el anime están todas las salidas. Por perdedor que seas, tienes que saber como yo supe el otro día, que tu vida va por el buen camino.
-¿Y eso?
Observemos una pequeña muestra de cómo todos los problemas tienen solución en los animes. No voy a poner nombres de animes para no hacer "spoilers", pero si los has visto los reconocerás.
PROBLEMA 1: Soy tan tímida que no puedo hablar sin que me tiemble la voz y la gente piensa por eso que soy distante y antipática.
SOLUCIÓN: No te preocupes, el tío buenorro del instituto te saludará el primer día con una sonrisa exclusivamente a ti. Captarás su atención sin importar que haya chicas mil veces más guapas que han sido sus amigas desde la infancia. Aunque no hagas absolutamente nada bien, él parece no tener ojos para nadie más que para ti.
PROBLEMA 2: Estoy tan acomplejada con mi físico que me hice gótica- emo para esconder mi cara para siempre de la luz del sol, y disfruto viendo gore aunque desde fuera parezco un bicho rarísimo.
SOLUCIÓN: Eres una chica dulce y femenina perfecta para hacer feliz a cualquier hombre. Tendrás la extraña suerte de ser la compañera de piso de cuatro tíos increíblemente guapos y entre ellos, el más el más el más deslumbrante se entenderá perfectamente contigo. Además eres un bellezón, es que no te han visto bien.
PROBLEMA 3: Soy muy guapa, increíblemente bella, pero mi cabeza está llena de serrín y no soy capaz ni de recordar cómo se dice "cafetera". Oh, y me han dejado desnuda envuelta en vendas en la basura.
SOLUCIÓN: Un paleto de buen corazón te recogerá sin ninguna mala intención y no se aprovechará de ti ni te venderá a un proxeneta. No tiene un puto duro pero es respetuoso, tierno, cariñoso, comprensivo contigo y llegará a quererte mucho.
PROBLEMA 5: Soy un friki que no sale de casa ni va al colegio porque tengo fobia social. Además, soy comprador compulsivo por Internet. ¿Tengo solución?
SOLUCIÓN: En lugar de comprar una muñeca hinchable por la Red, comprarás una muñeca victoriana legendaria por cuatro duros. Además la muñeca habla, es muy guapa y llegará a ser tu amiga, tu vida será interesante y tú un héroe que quizá supere con su ayuda todos los obstáculos.
PROBLEMA 6: Soy una especie de chica de compañía virtual, no tengo modo de escapar de este trabajo, y sé que el siguiente cliente me volverá a llevar al "videoclub", nadie me querrá, y así eternamente.
SOLUCIÓN: Da la casualidad de que precisamente el siguiente cliente no te alquiló para lo que tú crees, es que el pobre no se comía una rosca y sólo quería apoyo moral. Es una buena persona, y se va a dejar la piel por ti. Además tú lo vas a encontrar muy mono.
PROBLEMA 7: Del mundo de los idiotas, yo soy el que más; no apruebo un examen ni queriendo, soy el recadero del insitituto y la clase me hace bullying. Vivo solo ( y menos mal porque mi hermana es un poco rarita), no tengo dinero para comprar comida y un día de estos voy a morir de inanición. Estoy enamorado de la chica más bonita e inteligente, y rica, de todo el insti.
SOLUCIÓN: ¡Estás de enhorabuena! La situación es perfecta. A ella no le eres del todo indiferente, y tu lealtad le puede llegar al corazón. No tengas dudas.
Esto es interminable, así que vamos a hacer una pausa. Amigo, si esto te está gustando tanto como a mí, te espero en la segunda parte.
¿Os acordáis de aquella carta de la Madre Teresa de Calcuta? Aquella que comenzaba diciendo: "El día más hermoso: Hoy". A mí me gustaba bastante, creo que a casi todo el mundo le impactaba y le gustaba. Pero la pregunta y respuesta que a mí más me llamaba la atención era la siguiente: "Las personas más necesarias: los padres".
Sí, sé que no tiene nada de especial, que cualquiera llegaría a esa conclusión y que no era precisamente lo más bonito de la carta. Pero a mí me hizo pensar. Aquella mujer se ocupaba de las personas más necesitadas y en el mundo de las cosas super necesarias habían aparecido los mayores, los adultos que te cuidan cuando tú no sabes nada del mundo. Los niños están totalmente indefensos y lo necesitan todo, absolutamente todo. Y quienes tienen que darle todo son sus padres.
Cuando leí esa carta yo era una niña, y no tenía mucha idea de lo que eso significaba. Quizá imaginé a un niño sucio en brazos de una mujer con un sari. No me daba cuenta de que yo era una sucia mocosa que cada día comía, veía la tele en casa, me vestía con ropa nueva y costaba mucho dinero. No me daba cuenta de que ese dinero salía del bolsillo de mis padres y que para entrar en ese bolsillo, ese dinero había sido ganado con sudor y lágrimas. Yo no sabía nada del dinero ni de nada.
Los niños tienen a sus padres, pero los padres, ¿a quién tienen? Los padres están solos, ellos cargan la responsabilidad de mantener a los hijos y que no les falte de nada. Y a veces los padres saben casi tanto como los niños y son casi tan inocentes como ellos. Pero eso no importa. Los padres son las personas más indefensas del mundo, en el sentido de que tienen que hacerlo todo, sin ninguna ayuda. Y ahora los niños hemos crecido, y somos adultos. Pero no sabíamos nada de esta enorme responsabilidad hasta ahora. Y ahora nos toca a nosotros, aunque no sepamos cómo.
Te he envidiado muchas veces, a ti y a todos los demás.
Pero hoy al despertar, he pensado que eres tú, que son los otros los que no saben nada. El mundo gira rápido, grande y extraño. En cambio en el borde de mis sábanas el tiempo se ha parado. Se ha parado porque no era mi ritmo, y al no poder seguirlo, me he quedado atrás. Ya no sé muy bien qué es ese alboroto de la calle. Pero es que a la calle yo no le importo. Los que pasan al otro lado de mi ventana no han visto nunca este cuarto, que es gran parte de la historia de mi vida. Son ellos los que no tienen ni idea de nada.
Pues no conocen la intimidad de este silencio, este roce del murmullo en la garganta, el significado de esa hoja sucia entre los papeles. No han visto jamás el rayo de sol que cada mañana desde que tengo uso de razón sube por esa puerta, y desconocen absolutamente a qué saben las mañanas como esta. Y por supuesto no recuerdan el día radiante que quedó atrapado en una canción, ni saben del camino de las lágrimas. No han podido siquiera imaginar todo lo que existe, están como ciegos a la belleza que hay en las flores, y no pueden encontrar la puerta a este lugar donde me encuentro. ¿No son mis pensamientos y sentimientos más valiosos que todo ese maldito mundo lleno de gente que no entiende? Pues nadie más que yo y sólo yo los tengo, y el dolor y el amor andan enterrados en lo más profundo de mi pecho.
Sería genial poder pensar así y sentirme superior al resto de la gente como tú. Pero creo que he madurado y ya no puedo pensar como los niños que soy el centro del mundo. He aprendido ¿por desgracia? que sólo soy un hilo del tapiz, y que cualquier cosa que yo piense o sienta ya ha sido pensada y sentida y magnificada. Me siento un poco miserable por ello. Aunque por hoy, voy a pensar de la otra manera, en un intento de sentir orgullo otra vez.
Es sábado por la tarde, ha dejado de llover por un rato y la calle parece estar animada. Sin embargo, he decidido pasar la tarde aquí . Afuera está oscureciendo; en mi cuarto la luz está encendida y el ordenador me hace compañía.
- En otras palabras: te regocijas en alimentar tu síndrome de hikikomori.
Bien, Hipocondria, llámalo como quieras. Pero hay algo de placer en dejar que el mundo siga rodando alrededor, sea el día que sea, y tú vayas por libre, como en un mundo propio. Afuera, hay autobuses llenos de gente, centros comerciales populosos, Mc Donald's con largas colas y cines que esperan a llenar o medio llenar sus salas. Aquí estoy yo. Mejor dicho, tú y yo.
- Oh, a mí me encanta hacerte compañía.
Desde la nave de Pi-piu el mundo se ve pequeño, como de juguete. Es como cuando era una niña y veía la ciudad, las tiendas, la gente, y luego los reproducía en mi cuarto con mis muñecas. Aquí mis muñecas son mi imaginación. Yo tengo todo ese mundo que está ahí afuera, pero es sólo que él no sabe que existo.
-Me parece que necesitas más amigos.
No, si los tengo. Es sólo que esta tarde he elegido aislarme del mundo.
Dentro de nada será octubre. Ha llegado esa época del año que me da repelús. Sin embargo, el otoño tiene sus cosas bonitas, lo sé. En tiempos, me encantaba.
Hoy he decidido pasarme por aquí a pesar de que me duelen tela los ojos de tanta pantalla. Anoche no podía dormir bien y de pronto me acordé de este blog. Me acordé de Hipocondria. Hace tiempo que no vive conmigo, aunque a veces viene a visitarme.
-Estoy aquí, eh...
Hola Hipocondria, ¿qué tal?
-Ay, muy mal. Este tiempo me da depresión y dolor de cabeza.
Oh sí, han vuelto las lluvias. El olor a tierra mojada es agradable, y los árboles se ven muy verdes.
-Kiá. Lo que es es un muermo...
La gente está más calladita y anochece pronto. Eso da ganas de comer y de dormir.
-Todo va para tus reservas de grasa, es decir, tu culo...
Sí, Hipocondria. No voy a pretender que me encanta esta época pero también hay que mirar el lado positivo y bonito. Si no lo hacemos, estamos perdidos. Si el tiempo que tenemos que estar en esta vida nos lo amargamos con pensamientos lúgubres, ¿quién podrá ayudarnos? ¿Por qué no nos endulzamos la vida con algún pensamiento bonito y reconfortante cada día? Así, aunque estuviéramos en mitad de un infierno, habría algo a lo que agarrarse para seguir caminando. Quizá entonces la vida real se haría más pequeña, y nuestros deseos y sueños se harían más grandes que la realidad. Huir, huir. Huir como el viento de otoño, correr como la lluvia, ser ligero como una nube. Sería más fácil si pensáramos así. Aunque no podamos hacer esas cosas, soñar es una segunda realidad.
No hay mucho que pueda decir después de tanto tiempo - aunque no creo que lo lea casi nadie - sobre este 2011. Él ha sido un mojón y yo una cabrona con el mundo y con la gente.
Si alguien cree que me merezco mi soledad en estos momentos lleva toda la razón: para muestra un botón, mira el último post. Dije cosas desagradables a personas amables, amigos de mucho tiempo; o aún peor: no dije nada. Estuve en silencio, en silencio, en mi "amado silencio". Pido perdón, no lo hice con mala fe ni por odio a nadie. Sencillamente estaba enfadada y sigo estándolo, ahora aún más, pero conmigo misma. No tiene sentido enfadarse con nadie más que conmigo misma, porque el mundo y Dios siempre han sido así y lo demuestran más que nunca. Y como estoy enfadada y triste, y no puedo huir de mí misma ni romper espejos ni otras manifestaciones de ira, huyo de vosotros. Pero no es porque me hayais hecho nada.
Mordiendo mis heridas, como el bebé al que le están saliendo los dientes, me aguantaré y berrearé por dentro en este nuevo 2012. Seguramente la sonrisa desinteresada y pura de alguien me hará sentir bien en algunos momentos, y será como un pequeño bastón para seguir arrastrándome por los días. Me gustaría poder sonreír así pero lo perdí en alguna parte y no sé dónde... Os pido perdón a todos los que os he fallado, incluído mi padre que ya no está en este mundo. Os pido perdón por no sonreír, por no contestar al teléfono. Y os doy las gracias por cuando me abrazasteis en silencio y me disteis la mano. Eso es lo único bonito y feliz que recuerdo de 2011 y la única cosa que se me ocurre desear para 2012. Esta rabia parece desaparecer en esos momentos. Pensándolo bien, más que romper farolas y edificios, me calmaría que alguien me abrazara muy fuerte muy fuerte, y poder llorar tanto y tan fuerte que todos los lloricas del mundo se quedaran pequeños, y en ese instante, lo mejor sería quizá morirme, porque claro, llorar no solucionará nada.
Feliz aquel que, apartado de infernales colas, de autobuses atestados y de algunas estúpidas fiestas, escoge la apartada senda de los pocos sabios que en el mundo han sido.Siempre lo he dicho, y aún a riesgo de pasar por algo ya patológico, que no tengo miedo de estar sola, pero sí a veces de estar acompañada. Lo digo en serio, no me da miedo la soledad, la encuentro dulce y placentera, cuando se compara con la compañía de tanta gente indeseable como puedes encontrarte en el mundo. Tengo amigas a las que no les gusta salir solas, o que siempre van de compras en grupito. A mí no me molesta estar sola, ni me da miedo ya estar sola, por oscura o solitaria que sea la calle por la que he de pasar, por altas que sean las horas de la noche.En cambio, sí me da mucho miedo estar con alguien y que ese alguien no me quiera, y que el sentimiento sea mutuo, y no me pueda ir. Sí me da miedo no cumplir las expectativas de alguien y que esa persona no pueda ser libre por mi culpa, por la culpa que le pueda producir dejarme. Y al revés, también tengo miedo de sentir culpa y que la culpa me ate, que la pena me impida volar lejos, donde egoístamente mi corazón de niña quiera ir. Y luego está algo aún peor, que son las personas que no te importan para nada, esos seres que te hacen preguntarte por qué existen, y quizá ellos también se pregunten por qué existes tú... Los ves en la parada del bus, en el trabajo, en el tren... Si pudiera, me borraría ahora mismo para ellos, si en mi mundo ellos quedaran borrados para siempre. Por eso no me da ningún miedo la soledad, Hipocondria.
(coloquial) "Hacer tiempo", ir despacio, consciente y voluntariamente. Entretenerse en tareas poco importantes, retrasando aquellas que no queremos hacer. "Hacer la croqueta sin terminar" (si no eres español, no intentes entender esto último).