Dice Michio Kazuo que nuestros robots androides podrían llegar a no diferenciarse en nada de nosotros. Que podrían llegar a pensar mejor -eso no lo dudo- y a mostrar emociones, ya que interactuarían con nosotros y necesitarían entender a las personas. Dice que incluso podrían llegar a ser tan parecidos a nosotros, que ¿cuál sería la diferencia? Y que quizá tuviéramos que darles más derechos que los que Isaac Asimov les daba en las sencillas leyes conocidas.
Yo no estoy de acuerdo. Un robot puede ser una imitación perfecta de una persona, pero nunca estará vivo. Puede pensar, pero no puede adquirir una conciencia del "yo", creo. Y es porque pienso que existe el alma.
- Oh, qué bonito.
Sí, Hipocondria. Creo que existe algo más que la carne y la sangre, y no sé si se esconderá en nuestro cerebro o no, pero dudo que los seres humanos consigan aún descifrar cómo está tejido nuestro ser, cómo se forma en el vientre de la madre, más allá de un simple cuerpo. Pienso que eso es un milagro, y que la ciencia de nuestro tiempo es muy optimista, naif, y prepotente, al creer que porque sabe cómo funcionan las cosas en nuestro cuerpo, ya puede crear vida.
- Entonces, ¿crees que el alma no la puede dar el ser humano? ¿Que viene de otra fuente más alta?
Si alguna vez podemos dar alma, será cuando reconozcamos que existe, y que es algo que no habíamos estudiado nunca, o que habíamos intentado olvidar.
No es que me encante Kuroshitsuji, sólo me gusta mucho el dibujo y me gustan Ciel y Elizabeth. Pero esa canción de Becca del ending me encantaba. I´m alive, estoy aquí aunque hace tantos años que no escribo.
Hipocondria está conmigo, ha vuelto. Al fin y al cabo es mi compañera más fiel, la única que no se ha olvidado de quién soy y qué cosas me gustan, aun cuando yo misma he intentado traicionarme. Me consuela saber que ella, agazapada en mi subconsciente, se acordará de quién soy, de quién solía ser, por mucho que la vida me cambie.
Sólo quería pasar por aquí y decir hola. Sé que este blog no lo lee nadie, y quizá por eso me siento más libre para escribir. Cuando la lógica, la fe, la esperanza sea del color que sea, nos faltan, escribir puede ser una buena terapia.
Por si alguien lo lee, que nadie se alarme. Estoy viva, I´m alive. No me pasa nada, me quejo de vicio. Tengo trabajo de momento, en un país de parados, y excepto mi relación con Hipocondria y cuatro cosas, mi salud es buena. Sólo me siento inmensamente sola y derrotada. No he tenido fuerza para cambiar las cosas que no me gustan, aunque lo he intentado un poco, pero no ha dado resultado.
Volví a este blog porque me acordé de aquellos posts que escribí sobre "Cómo triunfar en la vida, según el anime". Y es que he vuelto a ver "La melancolía de Haruhi Suzumiya", que me encanta. SPOILERS a partir de aquí: Aunque Haruhi es desagradable - y estoy de acuerdo con una amiga que odia a este personaje por eso, por su inmenso egoísmo -, no pude más que amarla y sentirme identificada con ella desde que supe lo que le pasaba. Yo también siento que nada tiene sentido, que nada tiene color. Yo también querría ir a buscar cosas sorprendentes, y lo más sorprendente de todo: Kyon. Pero en este anime del mundo, Dios sabrá, como autor (recordemos a los autores barrocos como Calderón) qué papel tengo. Alguien debe de saber para qué estoy aquí. Me pregunto si sólo soy un personaje secundario, de esos de apoyo, cuya desgracia grande o pequeña, o cuya vida insignificante sólo sirve para hacer de fondo a los protagonistas. En ese caso, tendría que dar gracias al Autor por haberme dado un papel, por tener la oportunidad de participar en la obra. No sirve de nada llorar ni patalear, porque incluso cuando lloro o pataleo, sólo puedo hacerlo con las lágrimas que él me da.
Quizá no me he esforzado lo suficiente. Haruhi buscó mucho, se unió a muchos clubes, mantuvo una fe inquebrantable durante años y confió en ella misma hasta llegar a su destino. Puedo seguir esforzándome con las líneas que el Autor me ha dado en el mundo. Quizá se compadezca de mí y me convierta en una pequeña diosa, como Haruhi, a la que la autora de su novela dio el estatus de divinidad con capacidad para crear o destruir el mundo a su antojo. Paulo Coelho dice en una de esas frasecitas maravillosas y ñoñas con las que nos compra deliciosamente a los del gran público: "Cuando tienes un deseo, el universo entero conspira para que se cumpla". Quizá si mi deseo es muy muy grande, altero el espacio-tiempo, como Haruhi.
Una de las cosas que más me gusta de "La melancolía de Haruhi Suzumiya" es ese capítulo en que se crea un espacio cerrado dentro de un sueño donde Kyon está atrapado con Haruhi. Ella no quiere despertar, no quiere volver al mundo real. ¿Sabes por qué me gusta tanto ese capítulo, Hipocondria?
- ¿Por qué?
Porque además de ser muy bonito, como idea, lo de encontrarte de noche en un sueño con la persona que más te gusta, entiendo perfectamente el sentimiento de Haruhi. FIN DEL SPOILER. Una vez, ¿no te lo he contado?, conocí al chico que me gusta en un sueño.
- ¿Hablas en serio?
Hablo en serio. Es la única vez en mi vida que he sentido eso del "flechazo".
-¿Cómo fue?
Lo conocí en una fiesta, aunque ni él ni yo éramos invitados. Él era el hijo del dueño de la casa. Yo iba a hacer un recado, y él era el único que estaba allí en aquel momento para atenderme. Recuerdo que el patio era grande, blanco y resplandeciente, con columnas. Estaba todo lleno de mesas llenas de comensales alegres que hablaban y reían, a la luz de las velas y las lámparas. Y él llegó y se puso delante de mí, y me preguntó, y yo le di el aviso que traía para su padre. Pero eso no es lo importante. Lo importante es lo que realmente pasó. Que al vernos, fue como si nos reconociéramos. No sé decirte qué sensación me envolvió, jamás me he sentido así de bien, no quería irme de allí. Nos sostuvimos la mirada todo el tiempo que hablamos, y no queríamos irnos. Sé que era mutuo. Me enamoré, nos enamoramos, instantáneamente. Fue como si el corazón se llenara de un sentimiento de felicidad que hubiera llegado para quedarse, como si una voz interior dijera: "oh, así que esto era lo que estaba buscando". Era tan genial que nos estábamos viendo, y ni siquiera nos lo creíamos. Lo sé porque yo veía en él la misma cara que yo debía de tener, de una mezcla de felicidad absoluta y de estupefación, incredulidad.
- ¿No te estás inventando esto? - dice Hipocondria comiendo palomitas con la cabeza llena de rulos.
No, Hipocondria, no podría inventarme algo así.
- ¿Cómo era él?
Pues... era un chico normal. Era más alto que yo, joven como yo, de una complexión normal para un chico de su edad, sano y fuerte, como puedes ver a muchos por la calle. Vestía como cualquier hombre, con un pantalón largo y un polo, rojo, creo recordar. Tenía el pelo castaño, o castaño oscuro, y la piel blanca. No me acuerdo del color de los ojos. Sé que era muy guapo, el hombre más guapo que he visto nunca. Nunca me he sentido tan bien al lado de alguien. Era como un hechizo. Era pura atracción. Cada cosa que veía me parecía perfecta, y al lado tenía otra de mayor perfección. Su voz, su presencia... Y sin embargo, era un chico tan normal...
- No entiendo. Dices que era perfecto y era normal. ¿Cómo eran sus rasgos, su cara?
Pues aquí viene lo bueno. No lo recuerdo con claridad. No sé qué cara tenía. No podría dibujarlo, ni decir si tenía la nariz así o asá, ni el color de sus ojos, o la forma de su boca o de sus cejas. Sólo sé que lo encontré y nos enamoramos en un sueño. Y entonces, justo entonces, cuando no quería despertar, oí que mi madre me llamaba para que me levantara porque el despertador había sonado. Recuerdo que estuve un tiempo, no sé si fueron cinco minutos o si fue media hora, pensando que no podía ser, intentando comprender que me había despertado, pensando que quería volver al sueño, que no podía ser mentira ahora que había encontrado al chico de mis sueños.
- Literalmente, ja, ja... - dice Hipocondria limándose las uñas. - Me imagino el chasco.
SPOILER. Por eso me gusta tanto ese capítulo de "Haruhi Suzumiya no Yuutsu". Ella, pobrecilla, sólo quiere vivir en ese sueño. Y por eso me gusta tanto esa canción, "God knows", en que dice: "en un sueño [...] tú estabas allí, yo estaba allí, y todo el mundo había desaparecido..." FIN DEL SPOILER.
- Qué interesante. Cuéntame más cosas de esas. Con ellas puedo hacerte llorar luego. Por cierto, ¿crees que puede ser el mismo chico que viste en tu cuarto?
¿Cómo sabes tú eso?
- Yo lo sé todo, amiga. Las amigas se cuentan todo, todo. Y yo soy la amiga más cercana que tienes, corazón.
Sí. Ves en mi subconsciente para castigarme luego con las cosas que quise y no hice, las que concebí tan secretamente que ni yo me di cuenta. Ahora que lo pienso... sí, he pensado muchas veces que el chico de mi sueño y el que vi en mi cuarto son la misma persona. Y las dos veces, aunque estaba directamente mirándole a la cara, no pude recordar luego sus rasgos, pero... tú sí...
- ¿Yo?
Tú. Tú debes de recordarlo, sin lugar a dudas. Porque tú lo viste como yo, pero, aunque yo olvido por designios del cielo o de la razón, tú no olvidas, Hipocondria. Tú eres capaz de traer de los abismos del recuerdo de la infancia los miedos más recónditos. También debes de recordar los placeres más sublimes, los momentos de felicidad más radiantes. Así que tú sabes cómo es su rostro, cómo suena su voz... Tú sabes quién es él.
- No lo sé. Es posible...
Entonces no nos rindamos. Si alguna vez me lo cruzo, tú lo reconocerás al instante. Y por eso cuando quedo con algún chico me invade ese sentimiento de rechazo. Ahora todo encaja. Ahora me siento mejor. Es muy fácil. Si es él, sentiré la señal. Si no, es que no es él.
- ¿Y si no nos lo encontramos nunca? Sabes que eso es lo más probable. Que sólo sea un fantasma que creé para ti.
No digas eso. Hay que creer. Creer o morir.
- Sabes que estás como una cabra, y menos mal, porque el saberlo es lo único que te salva de no ir al loquero, cariño. Sabes perfectamente que la mayoría de la gente nace y muere sin encontrar jamás al chico o la chica de su sueño. Sabes que si lo encuentran, dura un segundo, y que termina siempre mal. Sabes que el amor no existe más que en animes, cuentos y milongas. Sabes que lo más racional es buscarte compañía aunque no estés enamorada, que es lo que hace la gente cuerda, y luego ir viviendo, y caminante no hay camino, se hace camino al andar. Sabes que tendrás que conformarte, o conformarte o reventar, y calmar tus deseos como puedas, que es lo que hace la gente en todas partes desde que el mundo es mundo. No te preocupes, yo estoy aquí para ti, siempre estaré para ti.
Di lo que quieras. Sé que me aconsejas bien porque en el fondo me quieres. Pero tú no eres la Autora de este argumento, así que ¿quién eres tú, quiénes somos nosotras para decir que no puede suceder esto o aquello? Puede suceder todo, y pensar negativamente sólo es falsear la realidad. En uno de los mundos posibles que contempla el libro de Tsui´ Pen, como se cuenta en El jardín de senderos que se bifurcan, yo voy a conseguir lo que quiero y voy a encontrar al chico de mi sueño. Él debe de estar buscándome.
- Pero ¿quién te va a buscar a ti, prenda mía? Anda, vete, vete a ver anime y déjame dormir tranquila. Toma, escucha I´m alive, a ver si se te pasa.
Hace mucho tiempo, te conocí. Tanto tiempo, que me arrastró a un lugar desconocido donde no estabas tú. He tardado en darme cuenta de que desde entonces no vivo. Creía que había sobrevivido y es cierto que respiro, pero... ¿y qué?
Sin darme cuenta busco las sombras que se te parecen. En el cine, en la calle, entre mis conocidos... Palabras, historias, personas... pequeños chispazos de luz que me quieren recordar algo, pero no me acuerdo. Eso no era.
Desde aquel día vivo mi vida de una manera mezquina y miserable. No importa lo que invente, lo que sueñe o lo que diga. Nada es real. He pensado de forma positiva: "vamos, seguro que encuentras a la persona correcta, que te haga sentir aquello otra vez". Pero, ¿qué puede hacer el mundo entero con sus posibilidades y probabilidades? Yo sé con total seguridad lo que sentí estando contigo.
Esa es la razón por la cual no creo en nada. Ya no lloro ni río. Honestamente, me importa un comino el mundo, incluso cuando yo digo que no y me quiero hacer la noble. Antes de empezar contra la idiotez del orbe, ya me canso... Nada tiene sentido, no entiendo, no oigo nada. Leo la palabra "eternidad" y recuerdo haberla entendido. Escucho la palabra "felicidad" y recuerdo haberla visto. Los años han pasado y corren, corren... Cada vez estás más lejos. Y todo el mundo no es nada más que un eco gris y difuso de sí mismo. Los sabios me hablan de ciencia, las noticias sustituyen las sonrisas, el despertador ordena que sea de día o de noche, las facturas me asedian, un conocido me llama para tomar algo... Pero todo es mentira.
Me pregunto qué debo hacer. ¿Acostumbrarme a esta burda imitación de vida? Hoy me ha venido a la cabeza la aterradora idea de que para mí, eras tú. Que Dios me asignó mi dosis de sublime amor y que eras tú el encargado de dármela, y me la diste toda entera en una sola toma que por poco me mata -pero hubiera sido felizmente-. ¿Eras tú y ya no hay nada, nada más? ¿Eso es?
- Oh Dios mío, qué cosa más bonita... Como que me llamo Hipocondria, te digo que nunca me han escrito nada tan hermoso. Sí quiero. Pero, ¿no crees que es un pelín exagerada? ¿Es para mí? Hay cosas que no entiendo.
Nada de eso, Hipocondria, amiga, claro que es para ti.
-¿Estás segura?
Sí. ¿Acaso hay o ha habido algún hombre en mi vida? Más cercana a mí que tú no ha habido nadie.
- Verdad verdadera. Quién te va a querer como yo. Pero si quieres que te haga sentir de nuevo aquello, sólo tienes que pedirlo, nena. ¿Prefieres que te deje sin respiración o que un sudor frío recorra tu cuerpo?
Prefiero el sudor frío. Lo de la respiración era demasiado "hardcore".
- Dicho y hecho. Prepárate, esta noche serás mía.
Uy, Hipocondria, lo pones de una manera... Que yo soy hetero...
- Pero yo no soy nada concreto, sólo me has dado género femenino para poder hablar de mí, baby. No haber empezado con esa carta de amor. Luego si me enamoro, la culpa será tuya.
Es que estaba inspirada. Vi otro anime que me moló.
- ¿Te moló mucho?
Sí, al menos parte de él. Todos los animes últimamente tienen cosas sucias, es muy difícil encontrar uno limpio y bonito. Pero a mí me basta con que parte de él sea limpio y bonito. Y este tenía una parte que me pareció sencillamente bella.
- Había amor, ¿verdad? Si no tú no te dignas a mirarlo.
Sí... Pero es muy curioso, aunque es el anime donde más se veía el amor de todos los que he visto, cuando miré por curiosidad las opiniones de la gente, la mayoría decía que la historia era mala e insulsa y que no le habían sacado partido al anime.
-¿Y no era así?
La mayoría de los animes tiene una historia mala, Hipocondria. Hasta las más "cool" sólo están hilvanadas para el show. Pero si hay peleas, sangre, tetas grandes, espadas gigantes, superpoderes y explosiones por doquier, la gente ya dice que es un anime espectacular, y que es "bueno". El problema es que en este anime los superpoderes eran secundarios, lo más encantador de la chica era su honestidad e inocencia, y lo más atractivo de cada capítulo eran ni más ni menos los sentimientos. Y no esos culebrones insoportables de tipas casquivanas que no saben dónde o con quién van a perder las bragas porque se enamoran de todos, ni esos reyes del harén que van de caballeros pero es sólo para ver cuál cae antes, no. Lo que a mí me ha gustado es que era una historia de dos personajes que se estaban buscando mutuamente, y que no les valía nadie más. Por eso hay gente que dice que es un anime aburrido para lo que podría dar de sí la historia. Vamos, si no hay guantazos, muerte y folleteo, ¿a quién le interesa? -es lo que dicen ellos seguramente-. Yo admito que la historia no está del todo bien desarrollada, pero es lo más sensible, lo más deslumbrante que he visto nunca en un anime. Vamos, que para mí hasta son perdonables esos personajes indignos -que en los comentarios, son los favoritos de la gente, curioso- que rodean a los protagonistas. Seguramente si Kagerou y Zange y la vieja de las gafas hubieran dado rienda suelta a su depravación durante una noche de un capítulo entero, a la gente le parecería la leche. No se han dado cuenta de que son monigotes -algunos más repulsivos que otros- para resaltar la "belleza de los héroes". No se les ha pasado por la cabeza que el amor era el protagonista, y que no es que las rivalidades ancestrales y las desviaciones perversas no estuvieran bien contadas, sino que nadie quería verlas desde el principio.
-¿Por qué te apasionas tanto al rebatir las críticas?
Yo sé que no es más bueno -ni peor, para nada- que otros animes, pero me ha dejado tan triste comprobar otra vez que la mayoría de la gente no ve las cosas que yo veo, y viceversa. Me pone de mal humor.
-Oh dear... Dejemos algo de música y fan-art. Abstenerse personas a las que no les guste el tecno. Oye, por cierto, ¿por qué siempre hablas de lo mismo?...
Hipocondria, amor, el mundo es un lugar la mar de extraño...
-¿Qué te ha pasado esta vez? Jijiji.
¿Te ha ocurrido alguna vez eso de recoger tus pedazos, llenarte de ánimos y tomar impulso para mejorar y de repente ver a alguien pasando por tu lado superando incluso tus mejores sueños?
-Hmmm... una vez al de la consulta de al lado le recetaron Trankimazin level 99, ¿te acuerdas? Y tú ya ni siquiera te tomabas ni la pasti aquella tan pequeña que nos mandaron...
Calla, calla, no recuerdes esos tiempos ominosos... Yo me refiero a lo que me pasó la otra mañana.
-Ah sí, la otra mañana.
Lucía el sol. Yo había estado mala de la garganta, con el pie fastidiado y una extraña alergia minando mi piel.
- Qué gran combo.
...Además de problemas de dinero y ralladas mentales de todas clases y colores, de modo que había pasado muchos días sin ganas de arreglarme lo más mínimo, pero aquella mañana la primavera sonreía y yo me sentí con fuerzas de salir a la calle. No importaban mis gafotas, mis ronchas en retirada, mi chándal de andar por casa... porque aquella mañana estaba de nuevo en pie, porque sentía que no importaba perder sino no darse por vencido... Un día así te dices a ti mismo "ja, si creías que habías acabado conmigo, mundo, aún tengo que dar mucha guerra". Pensé que mi asquerosa piel se arreglaría, que mi cara de zombie enfermita se iba a ir pronto, que empezando desde el día siguiente iba a intentar peinarme mona de nuevo y a ponerme las lentillas...
-Y entonces pasó ella.
Ella. Oh, ella... No he visto nunca en abril una piel más dorada. No he visto nunca jamás un pelo rubio platino tan brillante que el sol parecía estar todo en él -ni en una sueca-, ni un escalado tan liso y perfecto que el viento en lugar de despeinarlo resbalaba por él como una caricia (¡tenía que ser magia!). ¿Su edad? No lo sé, pero como mucho 15 años. Una cintura perfecta, una figura altiva, una perfecta combinación de los colores pastel que colgó antesdeayer el Bershka en sus perchas. Sí, esos sacos horteras que a nadie le quedan bien, excepto a ella, que los lleva como si fueran la cosa más cool y más elegante del mundo. No pude ver bien su cara pero intuí que era muy bella. Y aunque no llevaba perfume, la calle se quedó impregnada de su esencia. Los chavales miraban. Yo tampoco pude apartar mis ojos de su melena rubia. Yo estaba... alucinando...
-Cualquiera diría que te enamoraste. Vamos, vamos, su pelo era de bote, lo sabes, ella era una chica gitana que seguramente tendría el pelo más oscuro que el tuyo. Sus cejas estaban bien depiladas, su maquillaje...
Calla, Hipocondria, no sigas. Fue peor que eso. Ella me aplastó y yo sentí su pie sobre mi cabeza. Yo sentí que era un coche cuatrolatas cascado y que ella, un deslumbrante Ferrari pasó rugiendo, casi irreal y fantástico, y me adelantó sin piedad a toda velocidad por mi izquierda.
-Pobrecita.
¿Qué podemos hacer los mediocres cuando gente así existe?
(Se descorre un telón de lentejuelas rojo rubí y aparece un decorado nocturno con el paisaje de Benalmádena pueblo de fondo. Aparece Hipocondria con una bata de gospel).
-¡Oh sí, sister, he llegado!... He llegado a tu corazón una noche más para hacerte sentir, para hacerte temblar, para hacerte suspirar... ¡Oh sí hermana! ¿Puedes sentirlo? Todos pueden sentirlo. Sólo hace falta que se dejen guiar, que se dejen llevar.... dulcemente...
Hipocondria....
-¿Sí? ¡Oh, he oído algo! Es tu corazón, tu corazón, hermana, que se acelera con taquicardia ante la llamada... La llamada de mi amor...
(Aparece Lilmargi llevando el vestido color vainilla que lleva la rubita del videoclip de Girls Generation, "Twinkle", y unos preciosos tacones de purpurina plateada, luciendo tipín y con el mismo peinado de la cantante. Se sienta en un taburete art-déco).
- ..............................¿Qué coño haces?
Soy la estrella de tu show, ¿no? Tenía muchísimas ganas de sentirme tan monísima como esas koreanas. ¿Verdad que soy la versión mona de la estatua de la Libertad?
- Tú estás fatal, ¿eh?
No seas así, Hipocondria. Me he puesto guapa porque sabía que querías verme. Esta noche, hablemos de lo que tú quieras. Al fin y al cabo somos amigas.
-Es cierto, es cierto. Pues... en esta noche tan especial, hablemos de amor. Te fue fatal en San Valentín, ¿verdad? je je...
(Pues no, me fue mejor que nunca). Oh, el amor... Esa cosa que se inventaron los poetas y que tantos males ha traído a la Humanidad... Oh, el amor... Lo hemos sentido, pero no lo hemos sentido. ¿Qué hay más bonito que una buena amistad, Hipocondria? Pero nos empeñamos en ver visiones y cada día millones de canciones, millones de versos, ahora mismo, mientras hablamos, tejen la mentira. Que no es mentira totalmente pero... sí un poco. Y ese poco nos tiene confundidos.
- ¿Qué es el amor?
El amor es miedo.
-Qué bella definición, se me van a saltar las lágrimas....
Sí, Hipocondria, el amor es miedo. Nace del miedo a estar solo, a que nadie te comprenda. Creemos que es una cosa maravillosa, una historia muy bonita entre dos partes que juntas se vuelven algo perfecto, y que todo es deleite y alegría. Esa es la mentira que como poeta, todo ser humano más o menos sueña.
- ¿Cómo has aprendido todo esto del amor? (pregunta con voz de Jesús Quintero)
Pues es que anoche vi una serie, que me recordó bastante a Chobits, ¿recuerdas? La protagonista de "Zettai Kareshi" podía tener un robot programado para ser el novio perfecto, que podía protegerla, decirle cosas amables, apoyarla siempre y acompañarla hasta el fin del mundo. Pero no le hacía caso, porque era un robot. Y no se sentía feliz, porque sólo era un robot. Entonces me di cuenta de algo muy perturbador para mi mente escéptica, que es que es posible que en realidad los seres humanos sí que miramos el corazón. Porque aquel robot lo tenía todo, pero sólo con saber que no sentía, ya nada de eso parecía importar. ¿Es posible que nosotros, seres humanos, sólo aspiramos a encontrar el corazón de otro humano? Y debe de ser porque tenemos miedo de estar solos. Hemos escrito montañas de libros con ñoños encuentros de enamorados, hemos compuesto chorrocientas canciones, chiquicientas mil películas, y puede que algún día construyan de verdad el amante robot. ¿Y todo para qué? Para intentar encontrarnos el propio corazón que tenemos metido dentro del pecho.
Mientras crecemos y perdemos el tiempo (unos más que otros), no pasa nada. Pero llegados a cierta edad y sin que nadie nos hubiera avisado, un día pensamos: "Huy, que se me pasa el arroz y no tengo ni trabajo... Warning! Warning!" Aunque hay poco que puedas hacer, porque para entonces habrá 50 millones de niños de 12 años bilingües en el mundo que se han hecho "freelancers" a través de Internet. Nunca tendrás su piel ni su precocidad.
Pero, como bien sabe mi amiga Hipocondria, justo el otro día recibí un mensaje esperanzador.
- Es que yo me preocupo por ti.
Lo sé, lo sé. Estábamos ella y yo viendo dibujitos y hablando, de ná, de cosas normales nuestras, cuando de pronto lo vi todo claro. Tanto machacarnos, y no nos habíamos dado cuenta de que somos las malditas amas del mundo. En el anime están todas las respuestas.
- ¿A qué te refieres exactamente?
En mi pueblo, el menos apto para hacer cosas en la vida es el que pierde. El que no tiene cara para protestar, el que es demasiado tímido para venderse bien, el que tiene un defecto físico o no tiene dinero, nunca saldrá de ahí. No conseguirá un buen trabajo ni podrá acercarse a la chica guapa del pueblo. Puede ser feliz, pero está claro que el éxito y el reconocimiento social le van a dar la espalda siempre. Te guste o no, creas en el Ratoncito Pérez o no, el mundo jamás querrá a las personas fracasadas. Si pueden, huyen de ello como de la lepra, porque nadie quiere ser contado entre los fracasados.
- Lo que estás diciendo es despreciable. ¿Lo sabes?
Sí, pero el mundo es despreciable.
- Bueno, ¿y qué tiene eso que ver con las respuestas? Yo de momento sólo veo problemas.
¡Pues que es la hora de borrar todo eso! En el anime están todas las salidas. Por perdedor que seas, tienes que saber como yo supe el otro día, que tu vida va por el buen camino.
-¿Y eso?
Observemos una pequeña muestra de cómo todos los problemas tienen solución en los animes. No voy a poner nombres de animes para no hacer "spoilers", pero si los has visto los reconocerás.
PROBLEMA 1: Soy tan tímida que no puedo hablar sin que me tiemble la voz y la gente piensa por eso que soy distante y antipática.
SOLUCIÓN: No te preocupes, el tío buenorro del instituto te saludará el primer día con una sonrisa exclusivamente a ti. Captarás su atención sin importar que haya chicas mil veces más guapas que han sido sus amigas desde la infancia. Aunque no hagas absolutamente nada bien, él parece no tener ojos para nadie más que para ti.
PROBLEMA 2: Estoy tan acomplejada con mi físico que me hice gótica- emo para esconder mi cara para siempre de la luz del sol, y disfruto viendo gore aunque desde fuera parezco un bicho rarísimo.
SOLUCIÓN: Eres una chica dulce y femenina perfecta para hacer feliz a cualquier hombre. Tendrás la extraña suerte de ser la compañera de piso de cuatro tíos increíblemente guapos y entre ellos, el más el más el más deslumbrante se entenderá perfectamente contigo. Además eres un bellezón, es que no te han visto bien.
PROBLEMA 3: Soy muy guapa, increíblemente bella, pero mi cabeza está llena de serrín y no soy capaz ni de recordar cómo se dice "cafetera". Oh, y me han dejado desnuda envuelta en vendas en la basura.
SOLUCIÓN: Un paleto de buen corazón te recogerá sin ninguna mala intención y no se aprovechará de ti ni te venderá a un proxeneta. No tiene un puto duro pero es respetuoso, tierno, cariñoso, comprensivo contigo y llegará a quererte mucho.
PROBLEMA 5: Soy un friki que no sale de casa ni va al colegio porque tengo fobia social. Además, soy comprador compulsivo por Internet. ¿Tengo solución?
SOLUCIÓN: En lugar de comprar una muñeca hinchable por la Red, comprarás una muñeca victoriana legendaria por cuatro duros. Además la muñeca habla, es muy guapa y llegará a ser tu amiga, tu vida será interesante y tú un héroe que quizá supere con su ayuda todos los obstáculos.
PROBLEMA 6: Soy una especie de chica de compañía virtual, no tengo modo de escapar de este trabajo, y sé que el siguiente cliente me volverá a llevar al "videoclub", nadie me querrá, y así eternamente.
SOLUCIÓN: Da la casualidad de que precisamente el siguiente cliente no te alquiló para lo que tú crees, es que el pobre no se comía una rosca y sólo quería apoyo moral. Es una buena persona, y se va a dejar la piel por ti. Además tú lo vas a encontrar muy mono.
PROBLEMA 7: Del mundo de los idiotas, yo soy el que más; no apruebo un examen ni queriendo, soy el recadero del insitituto y la clase me hace bullying. Vivo solo ( y menos mal porque mi hermana es un poco rarita), no tengo dinero para comprar comida y un día de estos voy a morir de inanición. Estoy enamorado de la chica más bonita e inteligente, y rica, de todo el insti.
SOLUCIÓN: ¡Estás de enhorabuena! La situación es perfecta. A ella no le eres del todo indiferente, y tu lealtad le puede llegar al corazón. No tengas dudas.
Esto es interminable, así que vamos a hacer una pausa. Amigo, si esto te está gustando tanto como a mí, te espero en la segunda parte.
Es sábado por la tarde, ha dejado de llover por un rato y la calle parece estar animada. Sin embargo, he decidido pasar la tarde aquí . Afuera está oscureciendo; en mi cuarto la luz está encendida y el ordenador me hace compañía.
- En otras palabras: te regocijas en alimentar tu síndrome de hikikomori.
Bien, Hipocondria, llámalo como quieras. Pero hay algo de placer en dejar que el mundo siga rodando alrededor, sea el día que sea, y tú vayas por libre, como en un mundo propio. Afuera, hay autobuses llenos de gente, centros comerciales populosos, Mc Donald's con largas colas y cines que esperan a llenar o medio llenar sus salas. Aquí estoy yo. Mejor dicho, tú y yo.
- Oh, a mí me encanta hacerte compañía.
Desde la nave de Pi-piu el mundo se ve pequeño, como de juguete. Es como cuando era una niña y veía la ciudad, las tiendas, la gente, y luego los reproducía en mi cuarto con mis muñecas. Aquí mis muñecas son mi imaginación. Yo tengo todo ese mundo que está ahí afuera, pero es sólo que él no sabe que existo.
-Me parece que necesitas más amigos.
No, si los tengo. Es sólo que esta tarde he elegido aislarme del mundo.
Dentro de nada será octubre. Ha llegado esa época del año que me da repelús. Sin embargo, el otoño tiene sus cosas bonitas, lo sé. En tiempos, me encantaba.
Hoy he decidido pasarme por aquí a pesar de que me duelen tela los ojos de tanta pantalla. Anoche no podía dormir bien y de pronto me acordé de este blog. Me acordé de Hipocondria. Hace tiempo que no vive conmigo, aunque a veces viene a visitarme.
-Estoy aquí, eh...
Hola Hipocondria, ¿qué tal?
-Ay, muy mal. Este tiempo me da depresión y dolor de cabeza.
Oh sí, han vuelto las lluvias. El olor a tierra mojada es agradable, y los árboles se ven muy verdes.
-Kiá. Lo que es es un muermo...
La gente está más calladita y anochece pronto. Eso da ganas de comer y de dormir.
-Todo va para tus reservas de grasa, es decir, tu culo...
Sí, Hipocondria. No voy a pretender que me encanta esta época pero también hay que mirar el lado positivo y bonito. Si no lo hacemos, estamos perdidos. Si el tiempo que tenemos que estar en esta vida nos lo amargamos con pensamientos lúgubres, ¿quién podrá ayudarnos? ¿Por qué no nos endulzamos la vida con algún pensamiento bonito y reconfortante cada día? Así, aunque estuviéramos en mitad de un infierno, habría algo a lo que agarrarse para seguir caminando. Quizá entonces la vida real se haría más pequeña, y nuestros deseos y sueños se harían más grandes que la realidad. Huir, huir. Huir como el viento de otoño, correr como la lluvia, ser ligero como una nube. Sería más fácil si pensáramos así. Aunque no podamos hacer esas cosas, soñar es una segunda realidad.
Feliz aquel que, apartado de infernales colas, de autobuses atestados y de algunas estúpidas fiestas, escoge la apartada senda de los pocos sabios que en el mundo han sido.Siempre lo he dicho, y aún a riesgo de pasar por algo ya patológico, que no tengo miedo de estar sola, pero sí a veces de estar acompañada. Lo digo en serio, no me da miedo la soledad, la encuentro dulce y placentera, cuando se compara con la compañía de tanta gente indeseable como puedes encontrarte en el mundo. Tengo amigas a las que no les gusta salir solas, o que siempre van de compras en grupito. A mí no me molesta estar sola, ni me da miedo ya estar sola, por oscura o solitaria que sea la calle por la que he de pasar, por altas que sean las horas de la noche.En cambio, sí me da mucho miedo estar con alguien y que ese alguien no me quiera, y que el sentimiento sea mutuo, y no me pueda ir. Sí me da miedo no cumplir las expectativas de alguien y que esa persona no pueda ser libre por mi culpa, por la culpa que le pueda producir dejarme. Y al revés, también tengo miedo de sentir culpa y que la culpa me ate, que la pena me impida volar lejos, donde egoístamente mi corazón de niña quiera ir. Y luego está algo aún peor, que son las personas que no te importan para nada, esos seres que te hacen preguntarte por qué existen, y quizá ellos también se pregunten por qué existes tú... Los ves en la parada del bus, en el trabajo, en el tren... Si pudiera, me borraría ahora mismo para ellos, si en mi mundo ellos quedaran borrados para siempre. Por eso no me da ningún miedo la soledad, Hipocondria.
Pues había hace un rato, Hipocondria mía, una loca pegando voces en mitad del cruce entre mi calle y la Avenida cercana. Era rubia, y tenía pinta de mochilera "fumada".
-¡Oh, una loca! Una amiga tuya.
Increpaba a los coches para que alguno parase y la recogiera, y por supuesto ninguno lo hacía.
-Bendita locura.
Gritaba "¡taxiiii!" desmelenada, corriendo en diagonal por mitad del cruce. Y claro, el pobre taxista daba un rodeíllo como podía y huía. Incluso pasó un furgón de la Guardia Civil y pasó de ella. Ella pegaba en la chapa de los taxis y se cagaba en sus muertos, ignorando el peligro de estar en mitad de la carretera.
Es gracioso y simpático a veces, el ver la libertad con la que actúan los locos. Ellos se hacen su mundo y sus razones. Para esta, era incomprensible e indignante que los coches no parasen, ni los taxis, ante sus gritos. Y así se lo ha estado explicando muy bien a los polis que han llegado al rato, que, evidentemente, han venido a rescatarla amablemente, ya que los malvados taxistas no, y la han subido en el coche de policía con sus bártulos.
Adónde la han llevado no sé, pero ella seguro que pensaba que a un lugar de personas decentes como ella.
Bueno, yo estaba totalmente dormida con mi gripazo y mis pastis, cuando su voz merdellona me rescató de mis aburridos pensamientos sobre el trabajo. Me asomé a la terraza y allí estaba ella, corriendo y gritando en mitad de la carretera. Qué energía. Qué vitalidad.
Debe ser divertido correr por mitad de la amplia calzada cortando el tráfico. También debe ser divertido gritar a pleno pulmón en una ciudad de noche: "¡HIJO PUTAAAAS!" Anda que no se quedaría una a gusto. Sería genial. Correr, gritar, insultar y parar el tráfico. No se puede, porque la sociedad está siempre vigilando. Pero oh, es una pena.
Hace tiempo, no se me olvida, escuché una mañana cualquiera a un conductor de autobuses decirle al "copiloto" de turno (esos abuelos o parados que les dan conversación) que tal y como estaba la cosa, no podía quejarse. "Voy a tener que presentarme y, antes de decir mi nombre, decir: Soy conductor de la EMT, hola qué tal. Porque es que vale más el trabajo que yo, hombre, tal y como está la cosa, vale más el trabajo que yo..." No he podido olvidar esas palabras. Es muy fuerte, que tu trabajo valga más que tú.
Pero me impresionó tanto porque quizá sé que terriblemente, incluso puede llegar a ser verdad. Yo me creía que yo era yo, esta persona con el nombre que me pusieron mis padres. Vivía con la creencia imbécil de que era alguien. Me creía guay o inteligente, yo que sé. Tenía ideas. Tontas, pertenecientes a mis mundos de yupi, pero mías, sinceras. Ideas que nacieron o se hicieron conmigo, en lo más tierno y entrañable de mi egoísmo infantil. Qué boba.
Pues resulta que tanto tienes, tanto vales. Resulta que tengo un trabajo, que aún no es mío y ya se ha revelado en todo su poder. Él es respetable, interesante desde fuera, socialmente aceptado, y tiene billetes, no muchos pero sí suficientes. Yo soy tonta, callada, seria, tímida, soñadora, y no tengo ni un duro. Por lo tanto, él gana. Él gana siempre. Cuando la timidez aflora, sólo tiene que pasarme por la cara un imaginario billete de 20€ para obligarme a hacer cualquier cosa. Deseo siempre apuñalarlo por la espalda y respiro cuando lo pierdo de vista. Pero aunque lo odie, es todo lo que tengo. Porque yo ya no soy yo. Lo odio profundamente pero vale más que yo. Es como si fuera mi señor.
Como él es mi señor, importa poco lo que yo pueda pensar.
-¿Tiene eso algo que ver con tu aislamiento social últimamente?
Hipocondria, déjame sola. No tengo nada que decirle a nadie, ni siquiera a ti.
-Es aburrido... Posiblemente ahora sabes la razón por la que el amigo de Konata se perdió en la mazmorra...
Puede ser. No tiene sentido estar con personas si tú no eres una persona. Oh, pero créeme, algún día le haré pagar a ese cerdo lo que me está haciendo. Se lo quitaré todo. Me vengaré, me vengaré. Lo juro.
No tengo nada especial que decir, pero siempre es un lujo poder expresar algo, sentarse tranquilamente junto a la ventana y pensar: "ahora voy a decir lo que me salga del alma".
Pues ¿no es verdad, Hipocondria mía, que en esta apartada orilla/ más pura la luna brilla/ y se respira mejor?... Pues la otra noche estábamos Hipocondria y yo tan ricamente aquí sentadas comiendo bombones y viendo anime, sería a eso de las 12, cuando en este bloque de vecinos que a esa hora está más silencioso e inmóvil que las tapias del cementerio, se oyó algo... Algo que ni Shakespeare, ni Quevedo, ni Lope de Vega, ni Bécquer, ni Góngora... ni Petrarca ni Dante ni Garcilaso de la Vega... dijeron sobre el amor...
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
[...]
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas...
- TONIOOOOOOO, TRAE P'ACÁ ESOS CALZONES, GUARRO, QUE CON ESE PESTE NO SE PUÉ PARÁ A TU LAO...
- ¡ESTARÁ LOCA LA TÍA HISTÉRICA!, QUE ME DEJES YA COÑÑOO... QUE QUIERO DORMÍI
- ¡¡COMO NO ME DES ESOS CALZONES PA LAVARLOS A VÉ QUÉ VA A PASÁ AQUÍ ESTA NOSHE!!
- ¡VEETE A LA MIERDAA...!
- ¡VETE TÚ, MAMARRACHO!
Ahora eso de "Oh Romeo Romeo... ¿por qué eres tú Romeo?...", eso suena a tontería al lado de la fuerza expresiva del amor verdadero y auténtico, señores. Habráse visto, la sarta de estupideces que escribían, y escriben, los poetas.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe. (Lope de Vega)
Ahora comparemos todo eso con estas dos exclamaciones:
- ¡VEETE A LA MIERDAA...!
- ¡VETE TÚ, MAMARRACHO! (El Antonio y la Mari, 32 años de casados).
El peso de la sabiduría y de la experiencia relucen como el oro allí donde se pongan. Si es que es lo que digo yo, qué bonito es el amor, cómo lo trastoca todo poniendo ese puntito, ese no sé qué de sentimiento, en cada pequeña cosa de la vida... Qué. No me miréis así. Es cierto que nunca he tenido novio, pero ni falta que me hace. "Love is in the air"...
"Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros. Son iguales a nosotros." Platón, República, Libro VII.
Mi profe de filosofía solía decir que si Platón levantara la cabeza y viera la televisión, diría: "La caverna, la caverna..." Y eso que Internet es mucho más remolón y adictivo que la televisión, al menos esa es mi experiencia. Porque la tele consiste en quedarte 3 horas mirando agilipollado todo lo que te echan, pero Internet consiste en quedarte 6 horas buscando agilipollado no sabes muy bien qué; ya no te acuerdas. O sea, es una droga mucho más dura, hacedme caso. ^^ Los que estais aquí lo sabéis, pues habeis caído a estas profundidades del abismo donde estoy yo escribiendo este blog. Muahahaha...
Yo jamás he fumado (ni tabaco ni nada), tengo una manía casi supersticiosa contra el alcohol y desde mi tierna infancia he tenido prohibido el chocolate. Nunca he seguido ningún programa de televisión ni ninguna serie. Pero hace dos años me pusieron Internet y ahora estoy más enganchá que Amy Winehouse.
U.U Bueno, ahora a Hipocondria y a mí nos dan unas pastis muy raras, pero dicen que no hay de qué preocuparse, que son caramelos... Si, ya: como los que comercializaba Lau con el nombre de la compañía Phantomhive.
Señor Platón, yo le juro que su mito de la caverna siempre me moló; sobre todo me enamoré perdidamente de esas dos frases de ahí arriba. Suena tan guay, tan grave, tan tan... Platón. Yo también pensé que aquellos hombres atados en la caverna y que no habían visto en su vida más que sombras en una pared eran pobres hombres, ni siquiera hombres completos, porque no habían tenido la posibilidad de experimentar las cosas verdaderas de allá afuera ni de conocer más. También creo que esos extraños prisioneros son iguales a nosotros. Yo, por ejemplo.
Yo estoy "atada" delante de mi ordenador incontables horas. Supongo que mientras pasan muchas cosas ahí fuera, sale el sol, giran las estrellas, muere gente, alguien llora. Pero mientras Chii lee su cuento en voz alta y yo la escucho hipnotizada, no me entero de nada de eso. "En aquella ciudad no había nadie. Las luces brillaban y las ventanas estaban encendidas, pero en la calle no había nadie. Miré por una ventana: había una persona. Pero estaba con eso. Miré por otra ventana: había otra persona. Pero, como ya esperaba, estaba con eso. Porque estar con eso es más divertido. Más divertido que estar con otra persona... En aquella ciudad, no había nadie. La gente ya no sale".
Eso es. Yo estoy soñando con sombras de sombras, porque ni siquiera esa realidad que vemos en el mundo "real" es la verdad, ¿no, Platón? Chii, que es un sueño, lee su cuento; yo la escucho a ella, pero yo también soy mentira. Estoy en un mundo imperfecto y efímero que también es un sueño, pero encima yo cierro los ojos para soñar más profundamente. Platón me describe, Chii habla de que ya no salgo. Laberinto de espejos, sueño de sueños... Por más que pienso, no sé qué es eso del mundo de la Idea, no sé dónde está el truco, ¿dónde está la verdad?
Por eso sigo aquí soñando. Es como estar perdida en una muchedumbre hasta casi olvidar tu nombre y sentir que nada tiene valor ni es único. Es como si el universo se desplomara,palmo a palmo. Por eso, sigo aquí viendo anime y remoloneando. A mí también me gustaría pensar que antes de que un mundo tan inútil se destruya, algo increíble, como un beso, pueda hacer que todo exista de nuevo.
Y ahí estaba yo, esta mañana, de la cama al sofá arrastrando mis huesos como un zombie para intentar "despertarme" y coger mi desayuno cuando de repente... Lo vi... La bolsa del Mercadona donde mi madre guarda las galletas.
¿A quién demonios se le ocurrió poner una imagen tan brutalmente explícita en un objeto tan cotidiano y familiar como una bolsa del Mercadona? El que vea esto, que juzgue por sí mismo. "¿Pero qué está haciendo ese enorme contenedor con esa pequeña y delicada bolsa indefensa? Pero lo más fuerte es que... a ella parece que le gusta... Bueno bueno, eso cambia las cosas... Qué hentai, y encima en las bolsas del Mercadona... Mierda, tienen cara de estar pasándoselo bien. Pero esto qué es, ¿la conspiración burlona del universo contra mí o qué?" Yo me quedé en estado de shock delante de mi tazón de leche. Tardé un rato en recuperarme.
Claro, puede parecer una tontería para una persona cuya capacidad de recuperación sea normal, pero depende de tu estado físico y mental en ese momento. Hay que tener en cuenta que yo llevaba encima una semana de enseñar gramática española a una holandesa en inglés "andalú", 24 horas sin ver anime y una casi proposición de matrimonio de [coloca aquí el nombre de tu peor pesadilla], una noche de divagaciones filosóficas imposibles con un amigo que está pirao y una actuación de Malú de 3 horas que duró hasta la madrugada. Añádase a todo esto las pastis de Hipocondria, el dragoncito rosa y los piropos de los albañiles de la parada de autobús de mi calle.
Pero claro. Es que "tú tampoco eres muy normal". Es que "si hablamos de ser raro, tú..." Y "ser raro no es malo, es sólo ser diferente". "Es como si tuviera un formato que no es compatible..."
Ya lo sé. Esto no se entiende bien. Pero da igual. Escribo demasiado. Sólo tenía ganas de decir que la bolsita del Mercadona y el contenedor jugueteando me dieron rabia. No sé si voy a encontrar algo que sea compatible conmigo. Pero si lo encontrara, supongo que al principio pondría la misma cara que esos dos de ahí arriba. Después te voy a pegar una paliza que te voy a dejar fino, por tardar, so pedazo de... remolón!
(coloquial) "Hacer tiempo", ir despacio, consciente y voluntariamente. Entretenerse en tareas poco importantes, retrasando aquellas que no queremos hacer. "Hacer la croqueta sin terminar" (si no eres español, no intentes entender esto último).