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sábado, 2 de abril de 2011

La loca

Pues había hace un rato, Hipocondria mía, una loca pegando voces en mitad del cruce entre mi calle y la Avenida cercana. Era rubia, y tenía pinta de mochilera "fumada".

-¡Oh, una loca! Una amiga tuya.

Increpaba a los coches para que alguno parase y la recogiera, y por supuesto ninguno lo hacía.

-Bendita locura.

Gritaba "¡taxiiii!" desmelenada, corriendo en diagonal por mitad del cruce. Y claro, el pobre taxista daba un rodeíllo como podía y huía. Incluso pasó un furgón de la Guardia Civil y pasó de ella. Ella pegaba en la chapa de los taxis y se cagaba en sus muertos, ignorando el peligro de estar en mitad de la carretera.

Es gracioso y simpático a veces, el ver la libertad con la que actúan los locos. Ellos se hacen su mundo y sus razones. Para esta, era incomprensible e indignante que los coches no parasen, ni los taxis, ante sus gritos. Y así se lo ha estado explicando muy bien a los polis que han llegado al rato, que, evidentemente, han venido a rescatarla amablemente, ya que los malvados taxistas no, y la han subido en el coche de policía con sus bártulos.

Adónde la han llevado no sé, pero ella seguro que pensaba que a un lugar de personas decentes como ella.

Bueno, yo estaba totalmente dormida con mi gripazo y mis pastis, cuando su voz merdellona me rescató de mis aburridos pensamientos sobre el trabajo. Me asomé a la terraza y allí estaba ella, corriendo y gritando en mitad de la carretera. Qué energía. Qué vitalidad.

Debe ser divertido correr por mitad de la amplia calzada cortando el tráfico. También debe ser divertido gritar a pleno pulmón en una ciudad de noche: "¡HIJO PUTAAAAS!" Anda que no se quedaría una a gusto. Sería genial. Correr, gritar, insultar y parar el tráfico. No se puede, porque la sociedad está siempre vigilando. Pero oh, es una pena.

lunes, 19 de octubre de 2009

Hello, Ween! (la nave de Pi-piu, 2ª parte)

Hola, soy yo. Supuestamente la misma que tiene que preparar una clase para mañana y exponer delante de una audiencia de 20 personas serias. No. Yo no soy esa, como decía una canción... Realmente a mi corazón le importa un comino si esos niños aprenden algo o si parezco una buena oradora o no, ¿verdad? Luego, cuando mi máscara o disfraz - ahora que se acerca Halloween - esté en peligro, la mente pensará otra cosa. Pero esa que tiene que preocuparse de estudiar y de currar no tiene nada que ver conmigo. Yo soy algo peor, queridos niños... Yo soy esto. Yo soy una página en blanco, quizás. Una no sé cuánto que no sabe qué. Por eso me gusta la nave de Pi-piu. Todo se ve tan lejano aquí... Nadie se asustará de verme, por incompleta que esté. Mi psicóloga, que para suerte suya, nunca podrá entender mi verdadera naturaleza y calaña, me recomendó que me apuntase a algún cursillo o actividad de esos que tantos hay para relacionarse y compartir aficiones. Yo me puse a buscar el cursillo gratis para almas en pena en los tablones del Área de Juventud, pero no estaba. Sin embargo, sí he encontrado un montón de cosas curiosas que hacen los vivos vivientes. Por supuesto, está el cursillo de ofimática para desempleados, el de reparación de calzado y el de maquillaje con maletín de pinturitas de regalo. Tampoco podía faltar el de clases de salsa (ve con pareja, y si no la tienes, ya sabes a lo que vas), el de aerobic, el de escritura creativa y el de teatro. Y seguro que también sabías que hay gente que se reúne para hacer tai-chi, meditación budista, yoga, o aprender sobre las flores de Bach. También, y uno que me gusta mucho, es el taller de encaje de bolillos. Pero resulta que eso no es más que el principio. Resulta que hay un grupo de gente que se reúne algunas tardes en una tetería adonde acude un cuentacuentos que cuenta cuentos al revés. Resulta que hay un encuentro de intercambio libre de idiomas (¿cómo será eso?) en un callejón del centro de la ciudad. Resulta que hay una escasa y extraña porción del género humano que a partir de las 22h del sábado sale por esta ciudad a repartir una especie de "Happy Meals" a los "sintecho"... Resulta que hay una casa de okupas donde se discute sobre arte y cultura... Es que resulta que hay un club de astrónomos que recitan poesía delante del telescopio. Y gente que en vez de irse al "Bershka" se ha inventado algo que llaman "La Tienda gratis" que consiste en que dejas allí la ropa que no quieres y coges lo que te dé la gana. También los hay que comen cocina vegetariana mientras escuchan música de piano, y pequeños conciertos donde fusionan flamenco con tango, milonga, malambo, tap irlandés y el sonido ancestral del bombo legüero con ritmos árabes y africanos con música moderna... (leo textualmente). Y esto no es nada. En fin, tantas cosas que han desatado mi imaginación de fantasma con ganas de atravesar paredes... ¿Cómo demonios será la atmósfera en uno de esos pequeños y escondidos sitios donde se reúne esa gente para hacer esas cosas extrañas, mientras yo paseo otra tarde nubosa confundiéndome entre la gente y la luz de las farolas? Oh, Dios. Así va a ser mucho más difícil encontrar mi forma.

jueves, 23 de julio de 2009

Otro blog más en este ancho mundo...

Si algo he aprendido en estos días en que me he pasado horas y horas metida en mi casa es q hay cada blog q.... Madre mía, q de colgaos hay en el mundo. Y bueno, si ha cabido perfectamente el blog de Pepito el Bruto y el de la Susi-18, pues ya que ha salido este blog de manera absolutamente accidental y con el objetivo de ayudar al prójimo, pues ya lo editamos, pobrecito. Total, por uno más... "Remoloneando". ¿Por qué esa palabra? Pues porque es como la vida misma. ¿Qué es la vida sino un dulce remolonear con que nos hacemos los tontos hasta el último día? (Esto me ha quedao muy de Juan de Mena; que no digan que no soy filóloga). Y ya que estamos aquí, "remoloneando", haciendo tiempo, pues por qué no mirar la vida por el lado bonito, la vida en rosa. Por eso el color de este blog: pintemos la vida en rosa y así no veremos toda la mierda que lleva encima. Bueno, es por eso y porque me gustan el rosa y Hello Kitty. Ajajá! Y resulta que el rosa nos lleva a otra palabra que tiene mucha relación: "remolacha", que evidentemente tiene la misma raíz que "remolonear" (mentira, seguro que no tiene nada que ver). Rikku, si le hubieras puesto a ese peluche de nombre "Remolacha" como yo te dije, nada de esto hubiera sucedido. Porque está claro: re-molar, mola dos veces. Y tú, incansable viajero que en esta World Wide Web has caído en este blog, ¿qué haces leyendo esto y dejando pasar los minutos de tu tiempo? "Recuerde el alma dormida/ avive el seso y despierte/ contemplando/ cómo se pasa la vida,/ cómo se viene la muerte/ tan callando". Y si no eran así estos versos, es porque no quise acordarme. Y sigo aquí, como el pececillo rémora, remoloneando.