No tengo nada especial que decir, pero siempre es un lujo poder expresar algo, sentarse tranquilamente junto a la ventana y pensar: "ahora voy a decir lo que me salga del alma".
Pues ¿no es verdad, Hipocondria mía, que en esta apartada orilla/ más pura la luna brilla/ y se respira mejor?... Pues la otra noche estábamos Hipocondria y yo tan ricamente aquí sentadas comiendo bombones y viendo anime, sería a eso de las 12, cuando en este bloque de vecinos que a esa hora está más silencioso e inmóvil que las tapias del cementerio, se oyó algo... Algo que ni Shakespeare, ni Quevedo, ni Lope de Vega, ni Bécquer, ni Góngora... ni Petrarca ni Dante ni Garcilaso de la Vega... dijeron sobre el amor...
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
[...]
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas...
- TONIOOOOOOO, TRAE P'ACÁ ESOS CALZONES, GUARRO, QUE CON ESE PESTE NO SE PUÉ PARÁ A TU LAO...
- ¡ESTARÁ LOCA LA TÍA HISTÉRICA!, QUE ME DEJES YA COÑÑOO... QUE QUIERO DORMÍI
- ¡¡COMO NO ME DES ESOS CALZONES PA LAVARLOS A VÉ QUÉ VA A PASÁ AQUÍ ESTA NOSHE!!
- ¡VEETE A LA MIERDAA...!
- ¡VETE TÚ, MAMARRACHO!
Ahora eso de "Oh Romeo Romeo... ¿por qué eres tú Romeo?...", eso suena a tontería al lado de la fuerza expresiva del amor verdadero y auténtico, señores. Habráse visto, la sarta de estupideces que escribían, y escriben, los poetas.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe. (Lope de Vega)
Ahora comparemos todo eso con estas dos exclamaciones:
- ¡VEETE A LA MIERDAA...!
- ¡VETE TÚ, MAMARRACHO! (El Antonio y la Mari, 32 años de casados).
El peso de la sabiduría y de la experiencia relucen como el oro allí donde se pongan. Si es que es lo que digo yo, qué bonito es el amor, cómo lo trastoca todo poniendo ese puntito, ese no sé qué de sentimiento, en cada pequeña cosa de la vida... Qué. No me miréis así. Es cierto que nunca he tenido novio, pero ni falta que me hace. "Love is in the air"...
Sí. Mucha gente tiene en la torre de su pc cables fosforitos, ventiladores de colores psicodélicos, cajas translúcidas o cualquier diseño sorprendente y agresivo. Yo tenía, como buena aspirante a funcionaria que soy, un cactus al lado del monitor. Si os fijais no hay ningún administrativo de la Seguridad Social o de Hacienda que se precie que no tenga un cactus al lado del pc. Aún no tenía el empleo, pero ya tenía mi cactus...
No era siempre el mismo. Por alguna razón, no les gustaba mi cuarto y se morían uno tras otro. Hasta que llegó él. Era especial. No era redondito, tenía forma de pepino en miniatura. Sí, siempre fue extraño, pero él sobrevivió y creció a mi lado mucho tiempo. Cada día era más grande y su forma se tornaba más curiosa. Era una especie de pequeño monstruo de los cactus. Ya me preguntaba si debería transplantarlo de su pequeña maceta a una más grande.
Pero hace unos días, al volver de la Feria, noté un olor extraño en mi cuarto... Entonces le descubrí desmayado y partido en su macetita. Corrí hacia él. Le dije: "¿pero qué te ha pasado?". Y él me contestó con su silencio misterioso, mostrando su interior hueco, como si hubiera dado a luz a un minúsculo alien. En aquel momento a mi madre sólo se le ocurrió volver a plantarlo más profundo en la tierra, para ver si de alguna manera podía sobrevivir.
Hasta que hace dos días, al amanecer, me desperté y miré hacia su rincón habitual. Me acerqué. La macetita estaba vacía y la ventana abierta. Como única pista, habían quedado unas cuantas púas esparcidas alrededor.
Así que ya sabes, si ves un cactus mutante corriendo y remoloneando por ahí, dile que le espero en casa con los brazos abiertos.
(coloquial) "Hacer tiempo", ir despacio, consciente y voluntariamente. Entretenerse en tareas poco importantes, retrasando aquellas que no queremos hacer. "Hacer la croqueta sin terminar" (si no eres español, no intentes entender esto último).