martes, 27 de abril de 2010

La luna de abril

La luna de abril me ha traido aquí. Estaba sumergida en mis preocupaciones y quebraderos de cabeza, estaba en mi modo automatizado de "aguante como pueda el día a día y no piense en nada más". Estaba en un estado en el que los ojos sólo ven las cosas necesarias, como las monedas, las llaves, el billete de autobús, los semáforos, los pies de la gente. Pero la luna de abril ha salido a mi encuentro. Estaba asomándose fantástica y blanca entre las ramas de un árbol, recortada sobre un cielo añil precioso, surcado de golondrinas. "Guau...- he pensado - no recordaba qué es esto que se siente cuando llega el verano". No recordaba ni siquiera que los ojos servían para admirar belleza. Incluso me he asustado, porque he sentido dentro de mí algo... cierta emoción... Últimamente he suspendido todas mis funciones verdaderamente humanas y le he puesto una tapia a mi corazón para que nada me afecte. Pero esa señorita siempre me pone sensible, no hay nada que hacer. Gracias a ella he sonreído, he sido feliz durante un instante. Dejo esta canción que me gusta tanto, con esa voz tan bonita que tiene Hikki. Algunas partes de la letra me han decepcionado un poco por ser demasiado de andar por casa, no me lo esperaba. Pero aún así sólo me ha sorprendido, me sigue encantando. Se la dedico a la luna; al fin y al cabo es ella y sólo ella quien me hace sentir "simple and clean" esta noche.

jueves, 25 de marzo de 2010

Porque quiero

Esta entrada es por eso. Por la única razón válida del mundo. Contra eso no hay quien pueda contestarte. Puedes dudar de todas tus motivaciones o de las que te marcan los demás, pero nunca dudarás que quieres hacer algo cuando quieres hacerlo. A mí me apetece escribir. Podría pensar en las personas o amigos que podrían leer esto y escribir algo exclusivamente para interesarles y entretenerles. Pero soy muy egoísta, para eso soy Capricornio. No hago nada a menos que sea estrictamente necesario. Y lo primero y más seguro es guiarme por mi propio deseo, así seguro que no me equivoco y hago algo de provecho. De todos modos, hay pocos lugares como éste donde pueda decidir que lo que se hace es lo que a mí me dé la gana. No: de hecho, este es el único lugar. Día a día, tengo que hacer cosas inexcusables como trabajar, tratar amablemente a personas que me odian en el fondo, decir y aparentar que puedo con todo aunque en realidad puede que prefiera llorar, sacudir mi ropa y no llevar el coletero de muñequitos que tanto me gusta para parecer respetable. Pero en cuanto llego aquí, retomo mi libertad. Me ocupo de la única cosa indiscutiblemente importante para mí: llenar este hueco que llevo en mi corazón.