martes, 22 de agosto de 2017

Sobre el alma: inteligencia artificial

Dice Michio Kazuo que nuestros robots androides podrían llegar a no diferenciarse en nada de nosotros. Que podrían llegar a pensar mejor -eso no lo dudo- y a mostrar emociones, ya que interactuarían con nosotros y necesitarían entender a las personas. Dice que incluso podrían llegar a ser tan parecidos a nosotros, que ¿cuál sería la diferencia? Y que quizá tuviéramos que darles más derechos que los que Isaac Asimov les daba en las sencillas leyes conocidas.

Yo no estoy de acuerdo. Un robot puede ser una imitación perfecta de una persona, pero nunca estará vivo. Puede pensar, pero no puede adquirir una conciencia del "yo", creo. Y es porque pienso que existe el alma.

- Oh, qué bonito.

Sí, Hipocondria. Creo que existe algo más que la carne y la sangre, y no sé si se esconderá en nuestro cerebro o no, pero dudo que los seres humanos consigan aún descifrar cómo está tejido nuestro ser, cómo se forma en el vientre de la madre, más allá de un simple cuerpo. Pienso que eso es un milagro, y que la ciencia de nuestro tiempo es muy optimista, naif, y prepotente, al creer que porque sabe cómo funcionan las cosas en nuestro cuerpo, ya puede crear vida.

- Entonces, ¿crees que el alma no la puede dar el ser humano? ¿Que viene de otra fuente más alta?

Si alguna vez podemos dar alma, será cuando reconozcamos que existe, y que es algo que no habíamos estudiado nunca, o que habíamos intentado olvidar.

- Bonita reflexión.

lunes, 3 de julio de 2017

Vacaciones

Aparece Hipocondria en un escenario vacío. Mira a un lado. Mira a otro. No ve a nadie. Se rasca la cabeza. Llama:

- ¡EEEEEHHH! ¡QUE SE PIERDE TU CONCIENCIA! ¡QUE SE PIERDE!

¡Ya voy, ya voy! ¡Que ya estoy aquí! ¿Pero se puede saber qué haces pegando gritos a estas horas de la noche?

- Para las urgencias no es de noche ni de día. Hace tiempo que no escribes ni una mierdosa línea inteligente. ¿Se puede saber qué haces tú ahí... mirando estupideces en Internet? ¿No ves que te estás volviendo tontaca? ¿No has notado que se te traba la lengua? ¿Que pierdes las llaves y el móvil con más frecuencia que antes? ¿Y las gafas?

¡Pero si ya no llevo gafas!

- ¿Lo ves? Ya ni nos acordábamos de las gafas.

Hipocondria, déjame explicarte, mujer.

- ¡Eso, explícate, explícate!... Porque si no la vamos a tener, ¿eh? - dice poniéndose nerviosa y como para romper a llorar- ¡La vamos a tener!...

Tranquila, mujer, tranquila.

- Bueno, pues explícame ahora mismo qué haces todo el tiempo por ahí sin hacerme caso...

Es muy sencillo. Yo he estado hasta antesdeayer, como quien dice, trabajando de sol a sol, aguantando de pie de puro milagro. Y hete aquí que me hallo de pronto de vacaciones, con tiempo para pensar, pero habiendo perdido durante casi nueve meses esta facultad.

- ¿Pero el tuyo no es un trabajo intelectual?- se seca las lágrimas y se sienta- ¡Qué cosas!

Ya te digo.